Gimnasio antifascista

Así es el gimnasio antifascista de Santiago de Compostela: "Para entrenar aquí, tenemos que hablar con esa persona y ver sus perfiles de redes para comprobar que es antifascista"

Amada García, un espacio deportivo inclusivo, promueve el deporte como herramienta contra el auge de la extrema derecha entre los jóvenes.

En un contexto marcado por el auge de discursos de extrema derecha entre la juventud, el gimnasio Amada García, ubicado en Santiago de Compostela, se presenta como una alternativa que combina actividad física y compromiso político. Este espacio, que ya cuenta con más de un centenar de personas inscritas, nace con el objetivo de "llevar el antifascismo por bandera" y fomentar un entorno seguro, inclusivo y accesible para todos.

La iniciativa surge, según sus impulsores, de la preocupación por la creciente normalización de ideales reaccionarios. Frente a ello, proponen el deporte como una herramienta de cohesión social y conciencia política. En este gimnasio, se practican disciplinas como boxeo, judo, yoga o taichí, en un ambiente que busca alejarse de los modelos tradicionales.

Un espacio inclusivo y accesible

Uno de los rasgos más distintivos del Amada García es su modelo económico: no existen cuotas fijas. "Cada uno aporta lo que puede", explican desde la organización, con el objetivo de evitar barreras económicas. Además, el gimnasio se define como un espacio contrario a cualquier forma de discriminación, ya sea por razón de género, raza u orientación.

Uxía, promotora del centro, destaca que el deporte no es ajeno a la realidad social. "El deporte no deja de ser un ámbito más de nuestras vidas y como tal, es un lugar desde el que combatir los ideales fascistas", afirma. En este sentido, subraya que muchos gimnasios tradicionales pueden resultar "muy masculinizados y hostiles", lo que dificulta la participación de ciertos colectivos.

Deporte y comunidad frente al individualismo

Más allá del ejercicio físico, el gimnasio apuesta por el deporte como forma de socialización. "No es solo golpear un saco de boxeo, sino el ambiente que se genera al llegar, hablar con tus compañeras y sentirte parte de un grupo", explica Uxía. Esta dimensión comunitaria es clave para diferenciarse de otros espacios deportivos.

Para garantizar un entorno seguro, el centro exige a sus miembros aceptar sus principios antifascistas. "No nos podemos arriesgar a que llegue una persona que ponga en riesgo la seguridad del espacio", señala Uxía, quien añade que se realiza un proceso previo antes de aceptar nuevas incorporaciones.

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