Lactofilia
El mercado oculto de la leche materna: ventas ilegales, fetiches y lactancia a adultos
Anuncios en redes, venta ilegal y encuentros clandestinos. Así funciona el mercado negro de leche materna y el oscuro universo de su fetichismo, la lactofilia.
Cuando hablamos de leche materna, lo habitual es asociarla a bebés. Pero, lejos de ser únicamente un alimento para recién nacidos, la leche materna es también demandada por adultos para otros intereses.
¿Un superalimento o una justificación?
En redes sociales y foros especializados se habla abiertamente de que esta leche posee propiedades milagrosas.
Aunque no existe evidencia científica que respalde estos beneficios, en el mundo del culturismo hay quienes la consideran un "superalimento" que favorece el aumento de masa muscular. También se ha popularizado como producto de belleza, se cree que tiene propiedades regenerativas para la piel.
Pero ¿Dónde se compra este llamado "oro líquido"? Investigamos en internet y rápidamente encontramos varios anuncios que nos llaman la atención, "Hola, soy mamá de 28 años, tengo un bebé de cinco meses vendo mi leche materna". Contactamos con una de estas mujeres y nos cita a las afueras de Madrid. De forma sorprendentemente sencilla conseguimos leche materna congelada, "he traído los 300, tengo más en el congelador", nos confiesa. Compramos 300ml por 50 euros.
El precio de la leche materna en el mercado negro oscila entre 20-80 euros por 100ml. Un fluido sin control que puede transmitir enfermedades graves como la Hepatitis B o C.
La mujer con la que contactamos nos explica que parte de sus clientes tienen un interés más oculto: la lactofília. Adultos que tienen un fetiche con la leche materna y la lactancia, algunos incluso buscan consumirla directamente del pecho de la mujer.
Entre filias y vicios
Durante la investigación encontramos foros y páginas especializadas donde estos usuarios comparten experiencias y contactan con mujeres de todo el mundo que ofrecen este servicio.
Conseguimos hablar con un lactofílico, "me gusta el sabor y me excita beberla, es una mezcla de ternura y lujuria", nos confiesa de forma anónima.
Las mujeres que ofrecen este servicio se hacen llamar "nodrizas" y operan principalmente a través de grupos cerrados o redes sociales.
Gabita es una de ellas, comenzó vendiendo leche materna a culturistas, pero pronto el interés de sus clientes cambió hacia el fetichismo, "hay personas que solo piden el servicio de lactancia y otras que pagan una cantidad extra por tener intimidad", explica.
Gabita se cita con sus clientes en hoteles donde realiza estos encuentros, "cobro 100 euros por una toma directa y el servicio dura unos cuarenta minutos", asegura.
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