Incendios

El héroe de Piedralaves fue casa por casa de sus vecinos: "Imagínate la alegría de la gente"

Juan decidió quedarse en Piedralaves (Ávila) cuando evacuaron la localidad en la que trabaja de cerrajero por la amenaza del incendio. Se ha servido de su oficio para ayudar a muchos sus vecinos y se ha quedado en la zona en lugar de volver con su mujer e hijas.

Como un coche patrulla, Juan informaba en tiempo real de la situación en las calles de Piedralaves a sus habitantes. Hacía videollamadas cuando la cobertura lo permitía, dado que la rede de telefonía móvil también se ha visto afectada, o grababa vídeos para sus vecinos.

El que muchos ahora llaman 'héroe de Piedralaves' se quedó asumiendo el riesgo pese a la evacuación del pueblo. No sin sentir miedo, angustia y nervios ante el avance imparable del incendio. Juan ha relatado que recibió varias peticiones de sus vecinos para acudir a sus casas, bien con las llaves si podían dárselas, o cortando candados, o abriendo cerraduras. Los encargos que ha recibido iban desde una sencilla comprobación del estado de los inmuebles hasta alimentar animales que quedaron atrás en la huida desesperada de los vecinos del fuego.

"Imagínate la alegría de los vecinos (…) casa tras casa", expresaba.

No ha terminado ahí la labor altruista del cerrajero, que en los casos en los que se veía obligado a forzar las cerraduras, ha cambiado el mecanismo por uno nuevo: "Me dieron permiso algunos vecinos para abrir su casa, he entrado, he dado de comer a sus animales; les he puesto un bombillo nuevo y tengo sus llaves, esperando a que vengan para dárselas. Ojalá puedan volver pronto ya, porque aquí se puede empezar a hacer vida normal".

Está convencido de que la vuelta de todos los vecinos ya es completamente segura y desea que la normalidad vuelva a Piedralaves: "Creo que ya podrán empezar a dar paso. Hoy no han dicho nada... Ojalá sea ya mañana".

Recuerda a sus seres queridos y teme su reacción cuando regresen al pueblo y vean el estado de un entorno que ocupaba un vasto bosque a las faldas de Gredos: "Una impresión dura, esto es un cenicero (...) El problema es que cuando estás aquí, a parte de lo que ves, es el olor, el ambiente, es el calor que emana todo... Es una pena, es muy duro".

El ejemplar vecino lamenta el abrumador dato de superficie quemada en el municipio, superior al 88%: "El 12% que queda es territorio de las viviendas".

Sin embargo Juan no da por concluida su misión y se ha sumado a las cuadrillas que siguen trabajando en acondicionar el pueblo.

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