Crisis Ceuta

Federico Trillo denuncia mentiras del Gobierno y pide el estado de excepción: "Ceder ante Marruecos es perder la partida"

La crisis migratoria en Ceuta sube un nuevo escalón tras el informe de la Policía Nacional que apuntaría a una organización de la entrada masiva de migrantes desde Marruecos. El ministro de Defensa que gestionó la crisis del islote Perejil en 2002, exige contundencia en la respuesta.

Para el exministro de Defensa de España Federico Trillo, esta situación obliga al Gobierno a pedir explicaciones a Rabat y a tomar medidas y sostiene que el informe confirma que lo ocurrido fue algo "organizado, dirigido y planificado previamente por los marroquíes". El informe policial sostiene que gendarmes marroquíes, siguiendo órdenes de agentes de paisano, habrían trasladado a numerosos migrantes hasta la frontera con un objetivo que iría más allá de la presión migratoria: violentar la integridad territorial española.

La verdadera dimensión de la crisis, oculta

Trillo considera que las conclusiones del informe policial demuestran que el Ejecutivo "faltó a la verdad" durante semanas al presentar la situación fundamentalmente como una crisis migratoria. Además, a su juicio, la gravedad de lo ocurrido va incluso más allá de una posible falta de previsión: "Solo puede excusarse en incompetencia, lo cual sería gravísimo, pero mucho más grave aún que haya connivencia".

Trillo sostiene que detrás de la presión sobre Ceuta existiría un objetivo político de mayor alcance: "Para dejar dentro ya entre 5.000 y 10.000 personas y seguir apretando para recuperar, según ellos, Ceuta y luego Melilla". Por eso considera que lo ocurrido debe ser interpretado como una agresión y reclama una respuesta contundente por parte del Ejecutivo.

Estado de excepción: justificado

Trillo va un paso más allá y plantea que el Gobierno debería haber declarado el estado de excepción inmediatamente después de producirse la entrada masiva asegurando que concurren los tres supuestos que sostendrían la medida, según su interpretación: la afectación de los derechos y libertades de los ciudadanos, la alteración de servicios públicos esenciales y el deterioro del orden público: "Lo que tendría que haber hecho el Gobierno al día siguiente de esta situación y lo que todavía es a tiempo de hacer es el estado de excepción", sostiene.

Asegura, además, que este mecanismo permitiría adoptar medidas extraordinarias ante la situación generada en la ciudad.

El símbolo de 'Perejil' y la respuesta de Aznar

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, criticaba que algunos reivindiquen aquella operación "como si fuera un hito histórico del que tengamos que sentirnos orgullosos". Trillo responde directamente a Sánchez y defiende aquella actuación. Para el exministro, Perejil fue "algo simbólico" y "testimonial", pero sirvió para demostrar que España estaba dispuesta a defender su soberanía.

Recuerda que Marruecos ocupó el islote y colocó allí su bandera y que España respondió primero por la vía diplomática y posteriormente mediante una operación militar que, según destaca, se desarrolló "sin una gota de sangre". La conclusión de Trillo es contundente: "Ceder ante Marruecos es perder la partida".

La integridad de España, en juego

La cuestión de fondo, según el exministro, no estaría únicamente en la gestión de la crisis migratoria. Apunta directamente a Ceuta y Melilla y asegura que lo que podría estar sobre la mesa en las negociaciones entre España y Marruecos es precisamente su españolidad. "Yo creo que lo que está en juego es la españolidad de Ceuta y de Melilla".

Trillo cuestiona que tras la crisis España no haya exigido responsabilidades internacionales. Para él, esa falta de respuesta resulta difícil de explicar si no existe algún tipo de entendimiento entre ambos países: "Con Marruecos no hay una sola palabra que hablar de Ceuta y de Melilla", advierte.

El exministro sí considera que España puede negociar con Rabat cuestiones comerciales, fronterizas o relacionadas con el tránsito de ciudadanos, pero marca una línea roja: la soberanía de las dos ciudades autónomas.

Utilizar al rey para desviar la atención

Durante la entrevista, el exministro también coincide con la lectura de que Pedro Sánchez estaría utilizando al rey Felipe VI para desviar el foco de la gestión de la crisis de Ceuta, calificando esta estrategia de "una vergüenza nacional" y recuerda el funcionamiento de una monarquía parlamentaria: el rey no actúa políticamente de manera autónoma y sus actos son responsabilidad del Gobierno que los refrenda.

"El rey nunca se equivoca. ¿Por qué? Porque el rey nunca actúa solo. La responsabilidad del rey corresponde al Gobierno". Considera, por tanto, que corresponde al Ejecutivo dirigir y refrendar los actos del monarca y rechaza que el presidente pueda situarse al mismo nivel que el rey para exigirle responsabilidades por sus viajes o decisiones institucionales.

Una defensa de la institución de la Corona que llega en plena polémica política por la actuación del Gobierno durante la crisis de Ceuta y por las explicaciones que reclama la oposición tras conocerse el contenido del controvertido informe.

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