UNA OSCURA CONEXIÓN
El primer episodio de El Caballero de los Siete Reinos esconde una conexión inquietante con la primera temporada de Juego de Tronos.
El Caballero de los Siete Reinos, la recientemente estrenada serie ambientada en el universo de Poniente, ha apostado por un tono más ligero que sus predecesoras Juego de Tronos o La Casa del Dragón, pero su primer episodio esconde una referencia sorprendentemente oscura que conecta directamente con una de las líneas más perturbadoras de la serie original.
En general, el episodio inicial de la nueva ficción de HBO presenta una versión más relajada de Poniente, con la ausencia de dragones, sin luchas políticas por el poder y con espacio para el humor, la camaradería, la bebida y situaciones incómodas tratadas desde la comedia. Ese enfoque encaja con el espíritu de los relatos de Dunk y Egg escritos por George R. R. Martin, pero no significa que el mundo sea menos cruel.
Uno de los hilos que se introduce desde el primer capítulo es la relación de Dunk con dos trabajadoras sexuales, Red y Beony, que sirven a Ser Manfred Dondarrion. En una escena aparentemente cómica, Dunk regresa a una tienda y se encuentra a ambas colocando piedras pintadas sobre el cuerpo de otra mujer, Daisy, siguiendo el ritual funerario de la Fe de los Siete. Todo parece indicar que está muerta, hasta que interviene en la conversación, revelando que la situación no es exactamente lo que parece.
El intercambio de diálogos está planteado para provocar risas, pero la implicación resulta inquietante: Daisy está siendo entregada a un cliente que paga por la fantasía de que esté muerta. La escena sugiere una práctica extrema incluso para los estándares morales de Poniente, un mundo acostumbrado a tolerar comportamientos que en otros contextos serían impensables.
Lo más llamativo es que esta revelación no surge de la nada. Tiene un precedente directo en Juego de Tronos, concretamente en el quinto episodio de la primera temporada. En aquel capítulo, durante un torneo, Varys menciona un rumor sobre un señor con "gusto por los cadáveres frescos", insinuando que Petyr Baelish facilitaba ese tipo de servicios. En su momento quedó como un comentario sin confirmar, pero Un Caballero de los Siete Reinos lo hace parecer mucho más real.
Este tipo de conexiones refuerzan la idea de que, aunque cambien los protagonistas y el tono sea distinto, las reglas más oscuras de Poniente siguen vigentes. El Caballero de los Siete Reinos puede parecer más amable en la superficie, pero comparte el mismo sustrato moral que Juego de Tronos: un mundo donde la épica convive con la miseria humana.
La escena no solo amplía el trasfondo del nuevo spin-off, sino que también sirve para recordar que, incluso en sus momentos más ligeros, Poniente nunca deja de ser un lugar profundamente perturbador.