BETTY VE TELENOVELAS
Dice el dicho que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y Begoña, en Sueños de libertad, es la prueba empírica de esa teoría.
La primera secuencia de Sueños de libertad fue Begoña huyendo a la carrera por un bosque de su peor pesadilla: un mal marido y un matrimonio fallido. Ahora, mucho tiempo después, vuelve a estar atrapada en una relación infeliz con un hombre al que no quiere y que no la quiere.
Begoña (Natalia Sánchez) vivió un infierno durante su matrimonio con Jesús. Él hizo todo lo que pudo (y más) por retenerla a su lado. Haciendo memoria rápida: le disparó, la violó, la drogó, la chantajeó, la amenazó, entre otras vejaciones. Para Jesús en el amor (y en la vida) todo valía con tal de salirse con la suya.
En medio de esa pesadilla, Begoña sobrevivió. Pudo quitarle la careta a Jesús y siguió todos los indicios hasta descubrir su gran secreto: el asesinato de su primera esposa y su primo. Y, sobre todo, se libró de él con la nulidad matrimonial.
En todo ese proceso no estuvo sola. Contó con la inestimable ayuda de Luz (Carolina Lapausa) y con el amor incondicional de Andrés (Dani Tatay).
¿Quién nos iba a decir tiempo después que volveríamos a ver a una Begoña triste y sometida a un marido cruel? ¿Quién nos iba a decir que tendría que sacrificar su felicidad por proteger a Julia? ¿Quién nos iba a decir que su sueño de ser madre iba a ser tan amargo?
¿Cómo hemos podido llegar a esta situación? Pues por una amplia serie de circunstancias que se han alineado perfectamente para llegar a este punto.
La primera circunstancia tiene nombre de mujer: María. Si su cuñada no hubiese chantajeado emocionalmente a Andréstras su caída y su lesión medular, #Began seguirían juntos y Begoña no hubiera tenido que alejarse del amor de su vida. Y esa soledad la hizo mucho más vulnerable a la segunda circunstancia.
Esa segunda circunstancia tiene nombre de hombre: Gabriel. Llegó a Toledo como el sobrino pródigo: educado, encantador, atento, servicial. Era el hombre ideal y Begoña se sentía cómoda con él. Era un soplo de aire fresco en medio del ambiente enrarecido de la mansión De la Reina.
La tercera circunstancia la genera la conjunción de las dos anteriores. María es una mujer inteligente y pronto comprendió que la mejor forma de mantener a Begoña lejos de su marido era que estuviese con otro hombre. Y ese hombre fue Gabriel, quien no tuvo demasiados reparos en "pagar" la complicidad de María en sus planes anti-Damián seduciendo a Begoña.
Y lo hizo a la perfección. Gabriel, siguiendo las instrucciones de María, se ganó la confianza de Luz y Julia y, a partir de ahí, cumplir las expectativas de Begoña fue camino rodado. En algún momento llegamos a dudar sobre si sentía algo por ella. Ahora tenemos claro que no. Begoña fue un instrumento más para su venganza. Lo único que le importa a Gabriel es su hijo y seguir molestando a los De la Reina utilizando a Julia y a la propia Begoña.
La cuarta circunstancia, aunque más colateral, es Luz. La doctora es una mujer intuitiva, pero con Gabriel cometió un grave error. Quiso ayudar a su amiga y le dio el que creía que era un buen consejo: darse una oportunidad con otro hombre para olvidar definitivamente a Andrés y ser feliz. Quizá por eso fue a quien más le costó asimilar la verdad de que se habían equivocado por completo con Gabriel.
La quinta circunstancia es Andrés, que se ha convertido en el ángel de la guarda de Begoña. Sufrió cuando tuvo que alejarse de ella. Sufrió cuando supo que estaba embarazada. Sufrió cuando la vio casada con otro. Y ahora sufre al ver su angustia de volver a estar atrapada.
Lo curioso es que Begoña siempre se negó a creer a Andrés al pensar que actuaba por despecho, pero no cuestionó las palabras de Isabel. Otra curiosidad, que la amante de su primer marido también fuese amante del segundo.
¿Y ahora qué? Begoña pudo librarse de Jesús, pero ¿cómo escapará de Gabriel? Andrés sigue estando a su lado incondicionalmente, pero, de nuevo, sus matrimonios vuelven a separarlos. Y encima, esta vez, sus respectivos cónyuges han formado una fuerte entente. ¡Quién nos iba a decir que María acabaría siendo la amante del marido de la amante de su marido!
Begoña ha superado muchas crisis. Ha estado contra las cuerdas en muchas ocasiones y siempre ha encontrado la puerta de salida, pero ahora sus circunstancias se han complicado mucho más. Ahora ya no solo Julia depende de ella, sino también su bebé. Y los dos están a merced de Gabriel.
Begoña tropezó con la misma piedra al escoger como marido a un mal hombre. ¿Tropezará también con la misma piedra para conseguir su libertad?