ANTES DE SU MUERTE

El informe forense de Michael Jackson que desvela escalofriantes detalles: Pesaba 55 kilos, tenía cicatrices de cirugías estéticas y la cabeza tatuada

El informe forense desvela las impactantes condiciones físicas en las que se encontraba Michael Jackson en el momento de su muerte.

La trágica y repentina muerte de Michael Jackson en junio de 2009 continúa generando un profundo impacto global a medida que se desvelan las perturbadoras realidades que el artista ocultaba tras los focos.

Tras sufrir un paro cardíaco a los 50 años en su mansión de Los Ángeles, la autopsia oficial dictaminó que el fallecimiento fue un homicidio provocado por una sobredosis de propofol y benzodiazepinas administradas por su médico personal, el Dr. Conrad Murray.

Una dramática situación que recientemente cobró un nuevo e impactante matiz al salir a la luz la desgarradora súplica de Michael Jackson antes de morir cuando ya era demasiado tarde, en la que pedía a su doctor un poco de "leche", el alias que utilizaba para referirse al potente anestésico hospitalario que terminó con su vida.

Michael Jackson en 2006 | Cordon Press

El informe forense detallado ha sacado a la luz el deplorable estado físico en el que se encontraba la estrella, quien en el momento de su muerte pesaba tan solo 55 kilos, una cifra alarmante y muy por debajo del peso medio de un hombre estadounidense de la época.

Los investigadores hallaron en su estómago pastillas solo parcialmente disueltas, confirmando que apenas ingería alimentos y sobrevivía a base de una fuerte dependencia de fármacos.

El cuerpo del cantante presentaba multitud de marcas de punción en brazos, hombros, muslos y caderas debido a las inyecciones para el insomnio crónico, así como numerosas cicatrices de cirugías estéticas y los pies completamente destrozados por infecciones por hongos y callos que le avergonzaba tratar.

Michael Jackson en 2003 | Getty Images

Sin embargo, lo que más ha conmocionado a sus seguidores son los detalles de su rostro y cabeza: Jackson tenía los labios tatuados de rosa, las cejas de negro y, debajo de la peluca que lució durante sus últimos años, su cuero cabelludo estaba completamente calvo y gravemente cicatrizado a raíz del accidente pirotécnico que sufrió en 1984 rodando un anuncio de Pepsi, motivo por el cual se tatuaba zonas oscuras en la cabeza para camuflar la línea del cabello.

Esta controvertida y dolorosa realidad de la megaestrella contrasta de lleno con el estreno de su biopic y convive con el constante debate sobre su figura, avivado recientemente por el estremecedor relato de abusos de Michael Jackson por parte de los hermanos Cascio, su "segunda familia".

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