CUANDO TENÍA 18 AÑOS
El actor de Deadpool, Ryan Reynolds, desvela la impactante hospitalización de un mes que sufrió a los 18 años tras ser arrollado por un conductor ebrio.
Ryan Reynolds ha dejado sin palabras a sus seguidores al relatar detalladamente el terrible accidente que sufrió durante su juventud en Canadá, su país natal, cuando fue atropellado por un conductor bajo los efectos del alcohol.
Un durísimo episodio que le obligó a permanecer ingresado en un centro médico durante cuatro semanas y del que, a pesar del paso del tiempo, todavía arrastra importantes secuelas físicas en su día a día.
La inesperada confesión ha tenido lugar durante una reciente entrevista grabada en vídeo para la revista GQ junto a su gran amigo y compañero en Welcome to Wrexham, Rob McElhenney.
En ella, el intérprete ha rememorado la fatídica noche de los años 90 en la que todo ocurrió, justo después de haber tomado una determinación prudente para evitar riesgos al volante: "Cuando tenía 18 años, salí de un bar después de tomarme una cerveza. Regresé caminando y miré mi coche por un segundo. Pensé: '¿Sabes qué? No voy a conducir a ningún lado. Ni siquiera cuatro cuadras hasta casa, ni hablar'".
Sin embargo, la responsabilidad del joven Ryan Reynolds no evitó la tragedia general: "En lugar de eso, me di la vuelta, empecé a cruzar la calle, y me atropelló un conductor ebrio".
El impacto fue de tal magnitud que el coche del agresor quedó completamente inutilizado y el cuerpo del actor recibió la peor parte del choque en la mitad de su cuerpo: "Sí, me rompió todos los huesos del lado izquierdo", ha detallado el actor de forma literal ante la absoluta sorpresa de su compañero de programa.
"Me golpeó tan fuerte que su coche no funcionaba", continuó. Además compartió en una entrevista de 2011 con CTV News, según el New York Daily News, cómo su difunto padre, James Reynolds, estaba sentado en su habitación del hospital con una "bandeja para el vómito" tras despertarse tres días después.
"Supongo que estaba vomitando en mi subconsciente. Y nada expresa mejor el amor que pintar a alguien con Gin Rummies de hace tres días. Simplemente empapé al hombre de pies a cabeza con mi vómito", explicó con sinceridad.
Esta brutal experiencia médica transformó por completo su relación con su propio cuerpo. El propio Reynolds ha reconocido sin rodeos que, desde aquel grave incidente vial, se considera a sí mismo de una forma muy particular: "He sido un desastre andante y destrozado".
Recordando el suceso con su característico toque de ironía, el canadiense no ha querido dejar pasar la oportunidad de dedicarle unas palabras de agradecimiento al cirujano del Hospital General de Vancouver que se encargó de su recuperación: "Quisiera agradecer al Dr. Meek del Hospital General por haberme curado tan amablemente. Medicina socializada, no pudo negarse".
Actualmente, y plenamente recuperado de aquellos años de quirófano, la estrella de Hollywood disfruta de una estabilidad absoluta junto a sus cuatro hijos y su esposa, la actriz Blake Lively.
Un presente idílico que compagina con sus millonarios negocios en el deporte y el sector inmobiliario, una faceta que recientemente ha vuelto a situar al matrimonio en el foco mediático tras desvelarse los problemas financieros a los que se enfrentan por una deuda millonaria de Blake Lively y Ryan Reynolds debido a los impagos en la macro reforma de su oasis de lujo.