PROBLEMAS POR GRACELAND
Tres años después de la muerte de Lisa Marie Presley, la única hija de Elvis Presley, Priscilla Presley ha admitido que el duelo y las batallas legales han terminado por fracturar la familia por completo.
La familia Presley reaparece en el centro del foco mediático tras las recientes y reveladoras declaraciones de la viuda de Elvis Presley.
Durante un evento en Las Vegas, Priscilla Presley, de 80 años, ha hablado con una honestidad desgarradora sobre el estado actual de su entorno tras la trágica muerte de su hija, Lisa Marie, en 2023.
La viuda del Rey del Rock ha confesado que la pérdida no solo dejó un vacío irreparable, sino que terminó por dinamitar la unión familiar: "De alguna manera, nos ha separado. Antes nos reuníamos para comer y estar juntos como una familia", admitió visiblemente afectada.
Este distanciamiento no es casual, sino el resultado de una etapa marcada por la tragedia y los conflictos judiciales. La muerte de Lisa Marie a los 54 años, a causa de una obstrucción intestinal, fue el punto de partida de una amarga batalla legal entre Priscilla y su nieta Riley Keough por el control de Graceland. Una relación que siempre fue compleja, especialmente por las decisiones sentimentales de Lisa.
De hecho, la propia Priscilla Presley llegó a afirmar que Michael Jackson se casó con su hija para parecer heterosexual y deseable, asegurando que aquel matrimonio fue una "trampa" que siempre le preocupó.
Riley, hija mayor de Lisa Marie, tuvo que defender en los tribunales el testamento de su madre: "Me resultó increíblemente desgarrador que me llamaran para hablar del testamento, menos de 24 horas después del fallecimiento de mi madre, y recibir correos electrónicos de abogados incluso antes de que la enterraran".
Sin embargo, para el hijo de Priscilla, Navarone Garibaldi, la ruptura de la familia comenzó mucho antes. Durante el mismo evento, Navarone intervino para matizar las palabras de su madre, señalando que el suicidio de Benjamin Keough a los 27 años en 2020 fue el verdadero detonante de la crisis: "Cuando uno pensaría que eso debería unirnos a todos, de alguna manera nos separó aún más, porque cada uno vive el duelo de manera diferente, y cada uno siente, ya sabes, que culpa a alguien de manera diferente, y simplemente lo percibe de manera distinta".
A día de hoy, Priscilla reconoce sentirse "distanciada" incluso de sus nietas menores, las gemelas Harper y Finley, quienes ya tienen 17 años y han empezado a hacer sus propias vidas.
Aunque Riley Keough fue nombrada finalmente administradora única de la herencia tras pagar un millón de dólares a su abuela, la cicatriz emocional está bastante lejos de cerrarse.
Lo que debería haber sido el refugio de una saga histórica se ha convertido en un escenario de batallas legales y abogados, confirmando así que la sombra de la tragedia aún sigue acechando el apellido Presley.