COMO ACTRIZ INFANTIL
Jodie Foster se convirtió en una gran estrella de Hollywood a una edad muy temprana. La actriz, a sus 65 años, ha reflexionado sobre cómo evito los abusos sexuales en su juventud.
Jodie Foster fue una estrella infantil de Hollywood a finales de los 60, cuando todavía no llegaba a los 10 años. En 1977, con 15 años, consiguió su primera nominación a los Oscar como Mejor actriz de reparto gracias a su memorable papel en Taxi Driver. Premio que consiguió poco después cuando, en 1989, aspiraba al Oscar como Mejor actriz principal en Acusados.
Así, su carrera despegó y en 1992 se convirtió en la eterna Clarice con El silencio de los corderos. Película con la que se coronó con su segundo y último (hasta la fecha) premio Oscar. Una trayectoria repleta de éxitos que la han coronado como una de las mejores intérpretes de su generación.
Ahora, ya con 65 años, Foster ha recordado cómo fueron sus inicios en una industria donde el abuso sexual, tal y como destapó el movimiento Mee Too, está muy presente. Situación que la actriz logró esquivar en su niñez, adolescencia y juventud.
"Realmente he tenido que reflexionar sobre cómo me salvé", comenta en el podcast Fresh Air: "Hubo microagresiones, por supuesto. Cualquiera en el ámbito laboral ha sufrido microagresiones misóginas. Es parte de ser mujer".
Sin embargo, más allá de los comportamientos inadecuados y machistas de miembros de Hollywood, Jodie Foster es consciente de la suerte que tuvo al alcanzar la cima del sector desde una edad muy temprana: "¿Qué me impidió tener esas malas experiencias, esas terribles experiencias? He llegado a la conclusión de que ya tenía cierto poder para cuando tenía unos 12 años".
"Para cuando recibí mi primera nominación al Oscar, formaba parte de una categoría diferente de personas con poder y era demasiado peligroso tocarme", continúa Foster: "Podría haber arruinado las carreras de otras personas o haber dado la voz de alarma, así que no estaba en la lista".
Aun así, la actriz ha señalado que su forma de ser habría sido una barrera entre ella y las posibles agresiones. "También podría deberse simplemente a mi personalidad, que soy una persona que se centra en lo que pasa y me enfrento al mundo de esa manera", dice antes de concretar: "Es muy difícil manipularme emocionalmente porque no opero con mis emociones superficialmente".
"Ser actor infantil puede dar dos cosas: una es desarrollar resiliencia y elaborar un plan para sobrevivir intacto, lo cual ofrece verdaderas ventajas en la vida", comenta antes de abordar la situación que muchas estrellas infantiles han sufrido a lo largo de la historia: "La otra es desmoronarse por completo y no poder soportarlo".
Sea como sea, Jodie Foster ha demostrado ser una de las actrices más influyentes de Hollywood dentro y fuera de la gran pantalla. Una intérprete que, si bien arrancó muy pronto, ha sabido mantenerse en el camino, tomar con destreza todas las curvas y mantener un rumbo hacia un horizonte del que todos los espectadores se han beneficiado durante décadas.