¿EL UNIVERSO DE PANDORA LLEGA A SU FIN?
James Cameron se enfrenta a las primeras dudas serias sobre la viabilidad de seguir expandiendo el universo de Avatar tras la caída en taquilla de la tercera entrega.
James Cameron acaba de cerrar el recorrido comercial de Avatar: Fuego y Ceniza, la tercera película ambientada en Pandora, con una recaudación mundial de 1.400 millones de dólares. Aunque se trata de una cifra enorme y uno de los mayores éxitos de 2025, queda muy por debajo de los más de 2.000 millones que lograron Avatar (2009) y Avatar: El camino del agua (2022), un descenso que ha reavivado las dudas sobre la sostenibilidad de una saga tan cara.
Disney, que ha invertido alrededor de 500 millones de dólares en la producción y promoción de esta tercera entrega, se encuentra ante un escenario más complejo: la película ha sido un éxito comercial, pero su rentabilidad real es mucho más ajustada. El estudio tiene ya comprometidas dos secuelas más para 2029 y 2031, lo que implica volver a apostar por cifras similares en un momento en el que la franquicia empieza a mostrar signos de desgaste.
El propio Cameron ha reconocido en los últimos meses que el rendimiento económico de Fuego y Ceniza será clave para decidir el rumbo de la saga. En tono irónico, llegó a decir: "habría que hacer una rueda de prensa para decidir el futuro de Avatar según los números", asumiendo que el elevado coste de estas producciones hace cada vez más difícil justificar nuevas entregas si la taquilla continúa bajando.
Desde la industria, se apunta tanto al presupuesto como al enfoque creativo, estableciéndose así como los grandes desafíos de la franquicia. El decano de la escuela de cine de la Universidad Chapman, Stephen Galloway, resume la situación así: "Una cosa es decir: 'Esto fue rentable, aunque no de forma masiva', y otra muy distinta es comprometer otros 500 millones de dólares más si la tendencia está a la baja". Y añade: "James Cameron hace películas caras"; según ha recogido Variety.
A ello se suma la percepción de que el atractivo de Avatar se apoya cada vez más en el espectáculo visual que en la novedad narrativa. Analistas de taquilla señalan que Fuego y Ceniza no introdujo un salto tecnológico tan rompedor como las anteriores y que su historia resultó demasiado continuista, lo que podría explicar su menor capacidad para mantenerse durante semanas en lo más alto de la taquilla.
Mientras tanto, Disney ha encontrado éxitos más rentables en franquicias familiares como Lilo y Stitch o Zootopia 2, con costes de producción mucho menores y un mayor impacto en merchandising. En comparación, Avatar no es una propiedad tan orientada al público infantil ni al consumo masivo de productos derivados, lo que limita parte de su valor comercial a largo plazo.
Con dos secuelas todavía en el horizonte, James Cameron sigue siendo una apuesta segura en Hollywood, pero el futuro de Avatar dependerá de si logra renovar el interés del público y justificar unos presupuestos cada vez más difíciles de sostener, incluso para una de las franquicias más taquilleras de la historia.