ESTRENO EL 6 DE MARZO
Christian Bale es conocido por llevar al extremo físico cada rodaje que así lo requiere. Ahora, durante la producción de ¡La novia!, el actor habría puesto de nuevo a prueba sus límites y tuvo que sacarse de la manga un truco para no "volverse loco".
Christian Bale es uno de los pocos actores en Hollywood que, empezando de niño, ha sabido mantener una carrera impecable durante las diferentes fases de la vida. Y es que, mucho antes de ser Bruce Wayne, Bale ya había trabajado para grandes directores como Spielberg, protagonizando con tan solo 13 años El imperio del sol.
El actor creció y con cada papel también creció su popularidad. Desde los taquillazos de Nolan hasta las cintas de culto como El maquinista, se consolidó una versatilidad interpretativa que lo llevó a atravesar notorios cambios físicos, demostrando que su compromiso con cada papel es incuestionable.
Ahora, después de un parón de más de tres años, vuelve a lo grande con ¡La novia! En la película, se pondrá en la piel de la criatura de Frankenstein (en este caso, llamada Frank). Lo hace con tan solo un año de diferencia de la versión de Guillermo del Toro y Jacob Elordi; sin embargo, la cinta nada tiene que ver con la nominada al Oscar de Netflix.
Se trata del remake de La novia de Frankenstein y Maggie Gyllenhaal se pone tras las cámaras para dirigir su seguna película. Jessie Bucley protagoniza junto a Bale la cinta; completando el reparto estrellas de la talla de Penélope Cruz, Peter Sasrgaard o Jake Gyllenhaal.
No obstante, en esta ocasión el esfuerzo de Bale no ha tenido nada que ver con las dietas estrictas o las duras rutinas de musculación. Esta vez, únicamente tenía que quedarse sentado mientras lo maquillaban. Algo que, como él mismo ha comentado, "requiere mucha quietud".
Las prótesis suponían 6 horas diarias de trabajo de maquillaje y peluquería. Motivo por el que estuvo a punto de "volverse loco"; al menos hasta que encontró la solución definitiva a sus problemas.
"Gritaba como un loco todos los días", confiesa: "Simplemente para liberar la desesperación, todo ese autocontrol que uno tiene que mostrar cuando está sentado tanto tiempo".
"No quería hacerlo conduciendo al trabajo porque pensaba que podría causar un accidente", continúa, "y no quería hacerlo solo porque pensaba que todos pensarían que me estaba volviendo loco". De este modo, convenció al equipo de maquillaje y peluquería en lo que él llama "una gran experiencia de unión" para gritar junto a él: "A todos les encantó"
"Si alguna vez se me olvidaba, si estaba en mi pequeña burbuja pensando en el trabajo del día, me paraban y me decían: ¡Ay, grita!. Y entonces todos gritábamos juntos", dice en su entrevista con EW. Una dinámica que no tardó en llegar al resto de la producción: "Te lo aseguro, todo el equipo se involucró al final, porque la gente nos oía gritar. Abríamos las puertas y, poco a poco, como en la revolución de La novia, algunos decían: ¿Podemos hacerlo también?. Y al final, unas 30 personas nos oían y corrían al tráiler de maquillaje para unirse y gritar también. Creo que eso ayuda a todos".
Así pues, Christian Bale no solo consiguió sobreponerse al hastío de permanecer 6 horas sin moverse (con el trabajo en rodaje todavía pendiente de llevarse a cabo). También hizo que el set fuera un lugar sin tensión acumulada en el que todo el mundo podía dejar ir el estrés al más puro estilo de La novia de Frankenstein.