UN AMOR DE PELÍCULA

De besar a Jacob Elordi a casarse con SpiderMan: La verdadera historia del romance de película de Zendaya y Tom Holland

La pareja de Tom Holland y Zendaya culmina en la más estricta intimidad una mediática historia de amor que comenzó entre las cámaras de SpiderMa'ny que ha logrado sobrevivir a las presiones de la fama.

¿Cómo pasas de besar a Jacob Elordi a casarte en secreto con el amor de tu vida? La historia de Tom Holland y Zendaya es el giro de guion definitivo de Hollywood. Llevan diez años jugando al despiste con el mundo entero y, SPOILER: les ha salido perfecto.

Todo empezó en 2016 rodando SpiderMan. La química era tan obvia que la propia productora les prohibió enamorarse. De hecho, el mundo entero colapsó cuando coincidieron en la Lip Sync Battle, donde Tom rompió internet bailando Umbrella de Rihanna frente a ella.

Sin embargo, en 2019 la pareja nos despistó por completo: Zendaya se fue de vacaciones con Jacob Elordi y, poco después, Tom pasó la cuarentena con la actriz Nadia Parkes.

Más tarde, en 2021, llegó el rodaje de No Way Home y con él, el bombazo que paralizó internet: los paparazzi los pillaron besándose en un coche en Los Ángeles. Esas fotos dieron la vuelta al mundo y confirmaron lo que todos sabían. Sin embargo, para ellos fue bastante desagradable el boom mediático, ya que el propio Tom Holland confesó poco después que se sintió completamente expuesto, explicando que les robaron un momento que querían mantener solo para ellos.

Desde entonces, han llevado su relación de manera más privada. Pasaron de los sutiles detalles en público, como cerrar el Museo del Louvre en París solo para ellos a las diez de la noche o recorrer juntos las cafeterías más escondidas de Londres, a sellar su historia de la forma más íntima posible.

Tras los rumores por el enorme anillo de Zendaya en los Globos de Oro, ha sido el propio actor quien ha confirmado que ya se han casado en secreto y que las imágenes de la boda que encontramos en internet están creadas por Inteligencia Artificial.

Una jugada perfecta con la que demuestran que, por mucho que Hollywood intente guionizar sus vidas, el verdadero final feliz lo han elegido ellos.