INFECCIÓN ASEGURADA
No basta con mantener el hogar limpio si a las pequeñas cosas del día a día que pueden cambiar todo, no les haces caso. El ejemplo más claro son las esponjas del baño y de la cocina, que acumulan gérmenes y bacterias capaces de causar enfermedades e infecciones.
Seguro que como todo el mundo ha hecho alguna vez, has pasado por alto el cambiar de esponja o trapo en la cocina con tal de no ensuciar más o no perder tiempo en buscar otro. El problema es lo que eso conlleva, puede que por una vez te salves pero, haciéndolo continuadas veces... puede salirte muy caro. En la cocina, principalmente, puedes adquirir enfermedades como E. Coli o Salmonella. Si sigues el mismo proceso en el baño, aunque no sea tan peligroso, puedes infectar tu piel con hongos, foliculitis o malos olores...
Cada vez que limpias los platos con agua y jabón, la esponja queda mojada y es el ambiente perfecto para que las bacterias se multipliquen, si a eso encima le sumas que limpias con el mismo objeto la encimera, aunque por fuera parezca que todo queda limpio, lo que has hecho principalmente es esparcir esas bacterias. Por eso es importante que las cambies cada cierto tiempo o que las desinfectes con agua caliente a menudo.
En el baño pasa lo mismo con las toallas y las esponjas, no ignores las señales que te dan, como los malos olores o las manchas oscuras. La esponja recoge tus células muertas, humedad y los restos de producto que te has echado, los hongos van a proliferar sí o sí. Necesitas mantener una higiene corporal, no sólo usando cremas y geles caros, basta con dar atención a lo básico, cambia las toallas que parecen viejas ya y las esponjas que lleva contigo más de tres o cuatro semanas. Evita las infecciones, las ronchas y los picores...