COMUNICACIÓN PADRES E HIJOS

¿Por qué hay que repetir tantas veces las cosas a los niños? Esta es la explicación científica

Si llamas a tu hijo y no te hace caso a la primera, no significa que pase de ti o te desobedezca: tiene otra explicación y está relacionada con su cerebro. Samantha (@samanthacrianza en Instagram) es socióloga y guía Montessori, y da las claves para entenderlo.

Madre hablando con su hijoFreepik

Si tienes un hijo pequeño, seguro que habrás vivido esta situación en más de una ocasión: lo llamas por su nombre una vez, con un tono tranquilo y no te hace ni caso. Lo intentas por segunda vez un poco más alto pensando que no te ha oído, pero tampoco hay respuesta. En el tercer intento usas un tono más impaciente, pero ni así te responde. Y ahí es cuando pueden llegar los enfados, los lloros y la frustración.

Y es que la comunicación con los niños pequeños puede resultar complicada cuando ocurren situaciones como estas y la clave está en saber que a veces no tiene nada que ver con la desobediencia ni la mala intención. Su cerebro todavía se está desarrollando, su capacidad de atención es totalmente diferente a la de un adulto y no pueden cambiar de foco tan rápido como esperamos.

Madre hablando con su hija | Freepik

Para entender qué es lo que le puede pasar a tu hijo en ese momento, Samantha, socióloga y guía Montessori, lo explica en su cuenta de Instagram (@samanthacrianza) y te recomienda probar un sistema para conseguir que tu hijo te haga caso sin tener que llegar a situaciones tensas.

No te ignora

Que tu hijo pequeño no responda a la primera cuando lo llamas, muchas veces no es porque te esté ignorado, sino que es cosa de su cerebro.

Samantha -citando estudios en neurociencia como, por ejemplo, "los de Michael Posner y Mary Rothbart sobre redes atencionales infantiles, o el de Adele Diamond sobre funciones ejecutivas"- explica que el cerebro de los niños necesita "una pausa previa de procesamiento". Esto representa "un microsegundo más" que el cerebro de los adultos.

Lo ejemplifica con una comparación muy clara y muy entendedora. Cuando quieres hablar con una persona que lleva los cascos puestos, te está oyendo, pero no sabe bien qué es lo que le estás diciendo y no es hasta que se los quita cuando te puede oír claramente. Pues con el cerebro de los niños ocurre algo similar: tiene que pasar ese microsegundo de más para que pueda captar correctamente el mensaje que le estás dando.

Para evitar tener que repetir lo mismo "300 veces", la socióloga propone un método que "te va a cambiar la vida". Es "muy simple" y tiene que ver con el interruptor de escucha que, para activarlo, solo hay que seguir estos tres pasos:

1. Di su nombre.

2. Espera unos dos o tres segundos.

3. Conecta con él, es decir, agáchate, mírale, baja el tono de voz y da una instrucción clara: "Vamos a ponernos los zapatos", por ejemplo.

Al "conectar" con la criatura, Samantha detalla que esto "activa su red de orientación y prepara al cerebro para recibir la instrucción". Asimismo, las frases cortas "se procesan con mucha más facilidad".

Siguiendo estos pasos, el niño procesa, escucha y te ahorras repetir lo mismo varias veces. Otra de las ventajas es que ayuda a reducir la frustración, tanto la tuya como la de tu hijo.

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