EQUILIBRIO EMOCIONAL NECESARIO
Si alguna vez has sentido que te afectan demasiado las emociones de los demás es posible que tengas un nivel muy elevado de empatía. Para evitar que te afecte demasiado negativamente, necesitas aprender a poner un poco de distancia sin dejar de ser tú.
La empatía es un concepto ampliamente conocido: es la importancia de ponernos en el lugar del otro, de sentir lo que siente y de conectar emocionalmente. Sin embargo, sentir demasiado, tener un nivel de empatía excesivo, puede afectar negativamente, sobre todo a esas personas que absorben todo (la tristeza de un familiar, el problema de un amigo, el estrés de un compañero...) y acaban desbordadas sin entender muy bien por qué.
Por eso, está bien aprender a desconectar emocionalmente cuando hace falta y aquí entra en juego un término que a lo mejor no lo habrás escuchado hasta ahora, pero es igual de importante que la empatía. Nos estamos refiriendo a la ecpatía, una habilidad fundamental para cuidar el bienestar mental en medio de un mundo en el cual estamos pendientes y expuestos constantemente a las emociones de los demás.
Para aclarar qué significa este término, en qué se diferencia de la empatía y cómo se puede entrenar, la psicóloga Ana Peris lo explica en un vídeo publicado en su perfil de Instagram (@anaperispsicologa).
La ecpatía es un complemento necesario, "un pasito más, el nivel pro de la empatía", afirma Ana. Es esa habilidad que evita "que nos inunde el estado emocional ajeno", es decir, se trata de saber poner límites emocionales y de no cargar con lo que no es tuyo y de poder tomar distancia cuando lo necesitas.
Al tener entrenada la ecpatía, puntualiza la experta, una persona puede empatizar con la otra sin desconectarse de sí misma y de su propio estado emocional y, así, "empatizar con ese alguien sin contagiarme, comprender y acompañar en la emoción de la otra o del otro sin que me inunde".
Lo de desconectar y distanciarse emocionalmente no tiene nada que ver con ser una persona fría, insensible o indiferente hacia lo que le pasa al otro. Sino que hay que llevarlo "hacia la autoprotección", ya que de esta manera permite a uno estar más presente y disponible de una forma sana.
Ana cuenta que la ecpatía está presente en muchas profesiones como, por ejemplo, psicólogas, educadoras, trabajadoras sociales, personas que trabajan en el ámbito de la salud, profesorado, policía, abogados, en los que trabajan en una funeraria... Pero añade que "no es importante únicamente para profesionales, porque todo el mundo tenemos gente a la que queremos y que queremos apoyar emocionalmente en algunos momentos".
Entrenar la ecpatía nos puede ayudar a reducir el agotamiento, a tener más claridad mental y mucho más control de nuestras emociones.
Para ello, la psicóloga recalca que es importante recordar lo siguiente:
Además, se debe tener en cuenta que "no se trata de poner el foco en mí, sino de ser consciente de mí mientras pongo el foco en ella". Contagiarse demasiado de las emociones de la otra persona "me hago protagonista de su historia y paso a ser necesitada de apoyo y no potencial proveedora".