EN PLENA OLA
Seguro que lo has notado, el calor intenso del verano nos quita las ganas de hacer cosas, aunque sean para divertirnos. Estamos cansados y solo nos apetece quedarnos en el sofá. Te explicamos las causas de este cansancio y algunas maneras de ayudarte a combatirlo.
El verano es la época en la que tenemos más tiempo libre para disfrutar de todos esos hobbies que hemos dejado aparcados durante el invierno. Sin embargo, a la hora de la verdad, se nos quitan las ganas y nos da mucha pereza. El problema es que cuando la temperatura sube, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a liberar el exceso de calor, y claro, esto baja un poco la presión arterial, dejándonos sensación de flojera.
A eso súmale que, con el sudor, perdemos agua y sales minerales, esenciales para que el cuerpo funcione correctamente. Lo que disminuye la energía y causa sensación de debilidad.
El corazón también hace un esfuerzo extra, y es que se encarga de mantener el equilibrio térmico, un motivo más para estar fatigado, que se suma a las noches calurosas, que reducen la calidad de nuestro sueño, produciendo más agotamiento.
Los tres pilares que tienes que tener en cuenta son tu hidratación, tu descanso y tu temperatura. Y así, aunque el calor pegue fuerte, no te dejará KO.