Si tienes hijos, seguramente ya te hayas acostumbrado a convivir con los mocos durante meses. Aparecen en invierno y suelen ser compañeros inseparables de los niños durante su época de guardería y colegio. Su color cambia, unas veces son líquidos; otras, espesos; otras, verdosos... Y es normal que generen dudas e incluso preocupación. En esta guía vamos a explicar de forma sencilla qué son los mocos, por qué aparecen, qué significa su color y cómo ayudar a tu hijo en casa. La idea es que, cuando termines de leer, los mocos dejen de ser un misterio, aunque sigan estando ahí.
¿Qué son los mocos y por qué se producen?
Los mocos son una secreción viscosa producida por la mucosa de la nariz y de las vías respiratorias. Están compuestos sobre todo por agua, células de defensa y proteínas que atrapan gérmenes y partículas. Aunque muchas veces los veamos como algo "sucio", en realidad son un mecanismo de protección muy importante.
Los mocos ayudan principalmente a:
- Atrapar virus, bacterias y polvo para ser eliminados del cuerpo.
- Humidificar el aire que respiramos.
- Proteger las vías respiratorias de la sequedad y la irritación.
En los niños aparecen con mayor frecuencia porque su sistema inmunitario está "aprendiendo" y porque en guarderías y colegios el contacto estrecho favorece el contagio constante de infecciones respiratorias. Lo habitual es que tengan entre 6 y 10 catarros al año, de ahí que los niños pequeños también reciban el bien merecido mote de "mocosos". Es molesto, pero normal.
Mocos transparentes, espesos o verdes: ¿qué significan?
Durante un mismo proceso catarral el moco va cambiando de características:
- Inicialmente, los mocos suelen ser transparentes y líquidos: Suelen ir acompañados de estornudos y congestión. Suponen un goteo constante que en ocasiones provoca irritación en la piel de la nariz.
- Con el paso de los días los mocos se vuelven espesos y amarillentos: el moco se vuelve más denso al secarse y acumularse pero esto no implica necesariamente que el niño esté empeorando.
- Finalmente, aparecen los mocos verdes: el color se debe al pigmento de las células de defensa que “limpian” la zona. Indican que el sistema inmunitario está trabajando.
Tenemos que recordar que el moco verde NO significa automáticamente infección bacteriana ni necesidad de antibiótico. La mayoría de los catarros en la infancia son virales y se resuelven solos con el tiempo y medidas de alivio.
Mitos frecuentes sobre los mocos
- "Si son verdes, necesitan antibiótico": Falso. El color, por sí solo, no indica infección bacteriana.
- "Los mocos pueden bajar al pecho": Los mocos de la nariz llegan hasta la garganta. Aquí, la tos impide que entren en los bronquios. Es decir, los mocos de la nariz y garganta no se pueden "bajar" a los bronquios
- "Cuantos más mocos, peor está": A veces muchos mocos solo indican que el cuerpo está limpiando y defendiendo.
¿Qué podemos hacer en casa para ayudarles?
Lo que debemos intentar es aliviar las molestias producidas por los mocos y ayudarles a respirar mejor.
- Ofrecer líquidos con frecuencia.
- Ventilar la habitación y mantener humedad ambiental adecuada.
- Elevar ligeramente la cabecera de la cama.
- Realizar lavados nasales si los mocos impiden el sueño o la alimentación.
- Aspirar suavemente en bebés si hay mucha obstrucción (sin abusar).
¿Cómo hacer un buen lavado nasal?
El lavado nasal con suero fisiológico es una de las medidas más útiles y seguras siempre que se realice adecuadamente.
- Preparar el material: Necesitaremos suero fisiológico en monodosis o spray y gasas o pañuelos. Lo ideal es cargar el suero en una jeringuilla con un adaptador de silicona para las fosas nasales.
- Colocar al niño: la mejor posición es sentado y levemente echado hacia delante. Si es un bebe lo mantendremos sentado sobre nuestras rodillas y le sujetaremos la cabeza.
- Aplicar el suero: introduciremos suavemente la boquilla en uno de los orificios nasales sin tapar el otro orificio y administraremos el suero mediante una presión constante ni muy lenta ni muy rápida. El suero arrastrará los mocos y saldrá por el otro orificio o por la boca.
- Repetir al otro lado.
- Dejar que el niño se suene o aspirar suavemente en bebés.
Es normal que protesten un poco; no duele, solo resulta molesto. Conviene hacerlo antes de las tomas en bebés y antes de dormir en niños mayores.
¿Cuándo preocuparse y consultar con el pediatra?
La mayoría de los cuadros con mocos se manejan en casa, pero conviene consultar si aparece:
- Fiebre alta que dura más de 72 horas.
- Respiración dificultosa, quejido o hundimiento de costillas.
- Decaimiento importante o mal estado general.
- Dolor de oído o dolor facial intenso.
- Mocos con mal olor persistente.
- En bebés pequeños, dificultad importante para alimentarse por la congestión.
Fuera de estas situaciones, los mocos son sobre todo molestos… pero no peligrosos.