SALUD MENTAL
El abrazo somático, un gesto sencillo con los brazos puede activar el sistema nervioso parasimpático y reducir la respuesta de ansiedad en segundos.
A veces, cuando la ansiedad aparece, lo primero que intentamos es controlarla con la mente y pensar en otra cosa, para distraernos o racionalizar lo que sentimos, pero esto no siempre funciona.
Cada vez más expertos en salud mental insisten en algo diferente: la calma no siempre se piensa, muchas veces se construye desde el cuerpo. Esta es una técnica tan simple como inesperada que el psiquiatra Alejandro Martínez Rico explica en un reel.
El ejercicio es sencillo:
1. Coloca tu mano derecha bajo la axila izquierda.
2. Cruza el brazo izquierdo sobre el hombro derecho.
3. Aplica una ligera presión.
4. Respira lentamente inhalando por la nariz y soltando el aire por la boca.
A esta postura se la conoce como "abrazo somático" y, aunque pueda parecer un gesto simbólico, tiene una base fisiológica real.
Este tipo de técnica actúa directamente sobre el sistema nervioso. Cuando aplicamos una presión suave sobre el cuerpo, se activan receptores táctiles que envían señales de seguridad al cerebro. Es decir, el cuerpo interpreta que no hay peligro inmediato.
Además, este gesto estimula el sistema nervioso parasimpático, el encargado de regular la calma y frenar la respuesta de estrés. En paralelo, ayuda a reducir la activación de la amígdala, una estructura cerebral clave en la respuesta de miedo y ansiedad.
Uno de los puntos más interesantes de esta técnica que Alejandro explica, es que no depende del pensamiento. Y esto es importante, porque cuando la ansiedad es intensa, intentar razonar puede resultar frustrante o incluso contraproducente.
En cambio, actuar desde el cuerpo permite enviar señales más directas al cerebro. El cruce de brazos, lo que se conoce como estimulación bilateral, también juega un papel relevante, ya que contribuye a desbloquear la respuesta de estrés.
Este tipo de ejercicios puede ser útil en momentos concretos. Por ejemplo, antes de una situación que te genera nervios o cuando notas que la ansiedad empieza a aparecer. También es muy recomendable realizarla durante un episodio de estrés puntual o simplemente para reconectar contigo mismo.
Siempre debemos saber que esta técnica no sustituye a un tratamiento psicológico, pero si lo necesitas, sí puede ser una herramienta práctica en el día a día.
Durante mucho tiempo, se ha asociado la gestión emocional únicamente con el pensamiento. Sin embargo, cada vez hay más evidencia de que el cuerpo también tiene un papel fundamental en cómo sentimos y regulamos lo que nos ocurre.
Este tipo de ejercicios lo demuestran: a veces, no hace falta entender lo que pasa, porque basta con darle al cuerpo una señal distinta.