ICÓNICOS
Un recorrido por los halftime shows más icónicos de la Super Bowl, donde música y moda se entrelazan: de Beyoncé a Kendrick Lamar, pasando por Lady Gaga, Shakira y Madonna, los artistas que han convertido el escenario en una pasarela.
La Super Bowl es mucho más que la final de fútbol americano más importante del mundo, es un auténtico acontecimiento cultural que nadie olvida. Cada año, millones de personas siguen no solo el partido, sino también uno de los momentos más esperados del espectáculo: el show del descanso.
Este 8 de febrero de 2026 se celebró una nueva edición del evento y, una vez más, la música fue protagonista. El encargado de poner voz y mensaje al escenario fue Bad Bunny, que aprovechó su actuación para lanzar una reflexión clara sobre la situación social y política que atraviesan Estados Unidos y gran parte de América.
Pero si algo define a la Super Bowl es su capacidad para unir música y moda. Los artistas no solo interpretan sus grandes éxitos, sino que también construyen un relato a través de sus estilismos, cargados de simbolismo, identidad y mensaje.
A continuación, repasamos algunas de las actuaciones más icónicas de los últimos años y analizamos los looks que cada intérprete eligió para convertir el escenario en una gran pasarela. ¡Vamos a ello!
El año pasado presidió el escenario Kendrick Lamar, uno de los raperos estadounidenses más aclamados e influyentes del momento, toda una leyenda que ha ganado múltiples premios Grammy.
El rapero lució un look diseñado por Taylor McNeill, basado en unos vaqueros de corte bootcut, que dejaron protagonismo a la estrella del outfit: la chaqueta. Y es que llevó una bomber de cuero personalizada en la que se leía Gloria en la parte de delante.
Así es como se titula la última canción de su álbum GNX. Además, hace referencia a un lema del rapero, quien personifica la palabra para hacer referencia a la gloria del rap y la experiencia artística que este género representa. Un último detalle que llevó fue una cadena con la letra A, en referencia a su canción Not Like Us.
La actuación de Rihanna en la Super Bowl de 2023 fue del todo icónica, recordada, sin lugar a dudas, por una gran noticia: anunció al mundo que esperaba su segundo hijo junto a ASAP Rocky, quien la estuvo animando desde la grada.
Por lo que hace a su elección de vestuario, el estilista Jahleel Weaver la vistió con un mono rojo de Loewe con un bustier a medida en la parte del pecho. Además, llevó un abrigo largo de cuero del mismo color, cuyo significado es el coraje, el amor y la energía.
Shakira abrió el show apostando por un dos piezas rojo de Peter Dundas, un color lleno de fuerza. El look se completó con unas impresionantes botas joya creadas por el artista Daniel Jacob, que aportaron brillo y carácter al conjunto. Jennifer Lopez, por su parte, tomó el relevo con un conjunto de cuero con falda rosa voluminosa firmado por Versace.
Cuando Shakira y Jennifer Lopez se unieron sobre el escenario, la moda volvió a convertirse en protagonista absoluta. JLo deslumbró con un body plateado con flecos y una capa de plumas reversible que homenajeaba a Puerto Rico y a Estados Unidos.
Shakira sorprendió con un estilismo dorado y el toque en las zapatillas deportivas y calcetines dorados, un gesto inesperado y urbano que rompía con lo clásico y reforzaba el mensaje de fuerza, identidad y complicidad entre ambas artistas.
Justin Timberlake optó por un estilismo que combinaba varias tendencias en una sola propuesta. El conjunto unía un pantalón con estampado príncipe de Gales y motivos militares, buscando equilibrar lo clásico con toques urbanos y transmitir al mismo tiempo elegancia y modernidad.
Debajo de la chaqueta, Timberlake llevaba una camisa con un paisaje ilustrado por el artista británico Martin Ridley, que mostraba una escena campestre con ciervos. La combinación de estampados llamó la atención del público, generando comentarios sobre la complejidad y audacia del look, que mezclaba referencias clásicas y artísticas de manera poco convencional.
Lady Gaga abrió el show con un body plateado de Atelier Versace, completamente cubierto de cristales Swarovski, al igual que sus botas, diseñadas especialmente para la ocasión. Cada movimiento de la cantante brillaba literalmente bajo las luces del estadio, dejando claro que la moda también era protagonista.
Con los primeros acordes de sus grandes hits, Gaga fue intensificando su espectáculo con cambios de vestuario. Primero, una chaqueta dorada con pinchos y escamas brillantes que recordaba a David Bowie, y más tarde un conjunto de crop top tipo armadura y hot pants también adornados con cristales, llevando el glamour y la teatralidad a otro nivel.
El vestuario de Katy Perry fue un espectáculo de color y creatividad, diseñado por Jeremy Scott para Moschino. La cantante sorprendió con cuatro cambios de ropa rápidos, cada uno con un guiño directo a sus hits y a su estética pop: desde un mini vestido de cuero con llamas y purpurina para Roar, hasta un conjunto inspirado en la playa de California Gurls.
También destacaron la sudadera XXL cubierta de cristales en Get Ur Freak On y el vestido largo de lamé plateado con estrellas holográficas para Firework. Cada pieza fue una creación personalizada que combinaba teatralidad y moda, consolidando a Katy Perry como una de las artistas más icónicas en cuanto a looks de Super Bowl.
Beyoncé abrió el halftime show vestida de negro con un conjunto dominatrix diseñado por Rubin Singer. El mini vestido resaltaba su silueta y acompañaba a cada uno de sus movimientos, combinando fuerza y elegancia sobre un escenario envuelto en fuego y humo.
La cantante se convirtió en el centro absoluto del espectáculo, con una presencia imponente que recordaba a una Venus moderna. Cada gesto y cada coreografía reforzaban la teatralidad del show, convirtiendo su entrada en un momento icónico de la Super Bowl.
Madonna abrió su actuación en la Super Bowl 2013 coronada y cubierta por una impresionante capa dorada de Givenchy, cosida a mano con piezas de metal, cristales, tachuelas y lentejuelas.
Apareció sentada en un trono egipcio sobre una carroza tirada por gladiadores, una entrada que marcó el inicio del show. Al retirar la capa, Madonna reveló un look inspirado en la Roma clásica, también de Givenchy: un vestido corto negro de seda, capa con estampado de leopardo, cinturón de pitón con tachuelas doradas, botas altas y guantes largos de cuero.
Este conjunto le permitió combinar escena, fuerza y movimiento mientras daba comienzo a su espectáculo, dejando una de las actuaciones más recordadas de la historia de la Super Bowl.