GUÍA DE ESTILO
Elegir medias no va solo de abrigo o de transparencia. El tipo de zapato que llevas marca el grosor adecuado y puede hacer que un look funcione… o no. Una experta en estilo explica cómo acertar con el DEN según el calzado.
El universo de las medias se resume en una palabra clave: DEN. Son las siglas de Denier y hacen referencia al grosor del hilo con el que están hechas. Cuanto más bajo es el número, más transparentes y ligeras son; cuanto más alto, más tupidas, opacas y calentitas.
Hasta aquí, todo claro. Pero lo que muchas veces pasamos por alto es que no basta con elegir medias por estética o temperatura. El calzado con el que las combinamos es determinante. Así lo explica Ana Pérez, creadora de contenido especializada en estilo y autora del perfil de Instagram @mapetitebyana, donde comparte trucos sencillos que marcan la diferencia.
Cuando el look es más arreglado —vestidos o faldas de noche, tacones finos, botines estilizados—, la recomendación es clara: medias entre 20 y 40 DEN. Son delicadas, dejan entrever la piel y estilizan visualmente la pierna. Funcionan especialmente bien en ocasiones formales o cuando el zapato tiene una suela fina y ligera.
Si el zapato gana peso visual —mocasines, botines más robustos o zapatos con suela marcada—, las medias también deben hacerlo. En estos casos, lo ideal es optar por 40-50 DEN.
El objetivo es equilibrar el conjunto: que la pierna no se vea demasiado ligera frente a un zapato más contundente.
La clave, según Ana Pérez, está en una regla muy sencilla: cuanto más gruesa es la suela del zapato, más alto debe ser el DEN de la media. Es una cuestión de proporción y armonía visual, no solo de moda.
Para botas de caña alta, botines con suela potente y estilismos más casuales, las medias de 70-80 DEN son la mejor opción.
Aportan cuerpo, unifican la pierna y encajan mejor con prendas de invierno y looks urbanos.
Las medias más tupidas, entre 80 y 100 DEN, están pensadas para los días de frío intenso y para las llamadas chunky boots.
Además de abrigar, ayudan a afinar la silueta, dan estructura al look y evitan contrastes poco favorecedores entre pierna y calzado.