PIEZAS DE LUJO
La rareza del material y una demanda imparable han convertido a los bolsos unicornio en piezas de lujo. No son solo accesorios, sino auténticos objetos de inversión, símbolo de estatus y ejemplo de hasta dónde puede llegar la exclusividad en la moda.
En el mundo de la moda de lujo hay bolsos que cuestan miles de euros y luego están los que directamente entran en otra categoría. No solo por su precio, sino por su rareza, su historia y su valor casi mítico.
A estas piezas se les llama bolsos unicornio, ya que son tan excepcionales que verlas es casi tan difícil como encontrarse con el animal que les da nombre.
La expresión se utiliza sobre todo en el universo Hermès, la firma francesa que ha convertido sus bolsos en objetos de deseo para muchas. Pero ¿qué hace que un bolso sea un unicornio? No basta con que sea caro o bonito, sino que tiene que ser prácticamente irrepetible.
Rubén Cuenca, exdirector de tiendas de lujo y conocedor del sector, lo explica así: "Los expertos en Hermès hablan de unicornios cuando tienes una piel súper especial que nunca se llegaba a dar".
La clave de un bolso unicornio está en el material. No se trata solo de cocodrilo o lagarto, sino de que la piel tenga unas características tan raras que apenas existan ejemplares suficientes para fabricar uno solo.
Rubén Cuenca detalla sobre un bolso hecho con piel de lagarto: "Normalmente son muy pequeños y no tienes piel suficiente para hacer un bolso. Entonces, que saliera uno perfecto era un unicornio".
Es decir, no es una edición limitada por estrategia de marketing, sino por pura imposibilidad material. Si no hay piel suficiente, no hay producción en cadena del bolso.
El unicornio por excelencia a lo largo de la historia de la moda de lujo es el bolso Himalaya de Hermès, considerado uno de los más exclusivos del mundo. Originalmente se fabricaba con piel de cocodrilo albino, lo que lo hacía todavía más raro.
Rubén explica que "los Himalaya en un principio eran cocodrilos albinos y ahora están teñidos, entonces, cuando llegaba un Himalaya, evidentemente todo el mundo lo quería".
En sus primeros años, cada vez que aparecía uno en una tienda se desataba la locura: "Había gente que se cruzaba el Atlántico para venir a por el bolso y se cogía el avión otra vez por la tarde de vuelta", explica el experto.
Más allá del deseo, el bolso unicornio se ha convertido en una inversión. Rubén lo resume contando que "es lo único que puedes comprar en un sitio que al día siguiente vale más que el día anterior".
En la época en la cual él estuvo en tienda, afirma que los precios ya eran elevados: "Un Himalaya eran 38.000". Pero el mercado ha cambiado radicalmente, y ahora detalla que "en subastas se llegó a vender por un millón y pico".
Hoy, según Cuenca, la cifra se ha disparado aún más, llegando a los 10 millones de euros. Un precio que no se debe a que el bolso sea nuevo, sino a la rareza del material, a la demanda y al simbolismo que los han convertido en un activo de lujo.
El término unicornio no es casual, y es que se trata de bolsos que muy poca gente verá en persona, y todavía menos tendrá en su armario. Representan el máximo lujo por su escasez real, su historia y un mercado dispuesto a pagar cifras muy altas.
En un mundo donde todo parece reproducible, el bolso unicornio es justo lo contrario, una excepción, una rareza. Porque en la moda, como en los cuentos, a veces los unicornios sí existen, pero solo para unos pocos.