¿QUÉ HA PASADO?
El proceso judicial contra Marius Borg sitúa a la familia real noruega en su mayor crisis. La acumulación de delitos, los privilegios y el silencio institucional reavivan el debate sobre ejemplaridad y justicia ante la ley en una monarquía moderna.
En el año 2001 se celebró, en Oslo, la boda del príncipe Haakon Magnus, el heredero de Noruega. El hijo de los reyes Harald y Sonia contrajo matrimonio con Mette-Marit, una plebeya que era camarera y madre soltera, hito que marcó un auténtico cambio de época en la monarquía.
El enlace, que se retransmitió en directo, fue protagonizado por Marius Borg Hoiby, el hijo de Mette-Marit, quien, por aquel entonces, tan solo tenía cuatro años. Ahora, en la actualidad, tiene 29 años y se enfrenta al Tribunal del Distrito de Oslo acusado de 38 delitos, entre ellos, cuatro presuntas violaciones.
A pesar de que el juicio al que se enfrenta es hoy, martes 3 de febrero, la policía decidió arrestarlo el domingo por la noche, ya que, según informaron ayer, Marius había cometido nuevos delitos. El joven fue trasladado directamente a un hospital, donde ha recibido la visita de su madre, Haakon, y su hermanastra Ingrid Alexandra de Noruega.
Lo que sí sabemos, por el momento, es que el juez ha decidido que Marius Borg permanecerá entre rejas hasta el 2 de marzo a modo preventivo hasta que se tenga una sentencia clara.
El hijo de Mette-Marit fue la primera imagen de paternidad que vimos del príncipe Haakon, mucho antes del nacimiento de los príncipes Ingrid y Sverre. A diferencia de sus hermanastros, Marius siempre ha vivido como un príncipe pero sin serlo, gozando de todos los privilegios sin obligaciones y participando de todos los actos de la familia real.
Eso mismo seguramente es lo que le ha llevado por el mal camino, y es que hasta su tercera detención, el primogénito de la princesa heredera consorte mantuvo todos sus privilegios: pasaporte diplomático, seguridad permanente y comodidades exclusivas.
El también considerado nieto de los reyes Harald y Sonia solicitó una vida anónima cuando se hizo mayor, una petición que contradijo con los posados en eventos públicos y las imágenes compartidas en sus redes sociales.
A diferencia de sus hermanastros, Marius nunca se formó académica, militar e institucionalmente, ya que él jamás ocuparía un papel de representación en la jefatura del Estado noruego.
El hijo de Mette-Marit trató de trabajar como editor de una revista en Londres y mecánico de motos, además de intentar llevar a cabo su carrera como asesor inmobiliario, ninguna de las cuales ha resultado en éxito.
Por lo que hace a su residencia, Marius vivía en un chalet en los terrenos reales del rey Olaf, el abuelo de Haakon. Pero, después de que coches policiales entraran a la zona para registrar el lugar en el que presuntamente cometió la primera de las cuatro presuntas violaciones de las que se le acusan, se mudó a Frogner, uno de los barrios más prestigiosos de la capital.
La investigación a Marius Borg se inició en 2024 y, repasando su trayectoria, está acusado de 38 delitos, de los cuales cuatro son casos de presuntas violaciones a distintas parejas mientras dormían, seis son de conducta sexual vejatoria y el resto son relacionados con agresiones, amenazas, drogas, daños y alteración del orden público.
El pasado 18 de agosto, el fiscal Sturla Henriksbo presentó la acusación: "Se trata de actos muy graves que pueden dejar huella y destruir vidas. La pena máxima para los delitos mencionados en la acusación es de hasta 10 años de cárcel".
El joven, que cuenta con problemas con el alcohol y otras drogas, además de sufrir trastornos psíquicos, ha reconocido únicamente delitos de presuntas violencia contra una mujer, amenazas a un hombre y haber transportado varios kilogramos de marihuana seis años atrás.
En el momento que fue imputado de manera formal el junio pasado, la lista de delitos cometidos contaba con veinte. Aumentó a 32 en hacerse pública su acusación en el mes de agosto, e incrementó a 38 hace varios días, tras nuevas investigaciones, registros e interrogatorios.
El juicio, que empieza hoy, se celebrará bajo algunas restricciones en las declaraciones de los testigos, las víctimas y los materiales que sirven como pruebas, hecho que ha generado controversia en los medios noruegos. Además, para el juicio, se han acreditado aproximadamente 200 periodistas, noruegos y extranjeros.
Quien no acudirá a los juzgados es la familia real, quienes tampoco contribuirán en comentarios sobre el proceso en las siete semanas previstas de duración. Así lo expresó Haakon, quien hizo pública su comprensión por las víctimas a la vez que enfatizó lo importante que era Marius para la familia.
También está sobre la mesa la polémica de Mette-Marit tras aparecer su nombre en unos documentos desclasificados sobre el caso Epstein, los cuales relatan que visitó su casa en Palm Beach en 2013, una de las propiedades en las cuales el pedófilo abusó de niñas menores de edad.
La princesa heredera consorte pidió disculpas públicamente: "Jeffrey Epstein es responsable de sus acciones. Debo asumir responsabilidad por no investigar mejor el trasfondo de Epstein y por no darme cuenta lo suficientemente rápido de la clase de persona que era".
Pero este comunicado no ha sido suficiente, y es que el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, expresó que espera que Mette-Marit dé más explicaciones al respecto.
A pesar de que el apoyo de la monarquía en Noruega es muy alto, después de estos dos acontecimientos en la casa real, tanto los ciudadanos como los medios de comunicación se preguntan si la princesa Mette-Marit puede convertirse realmente en reina.