MUY EMOCIONADA
Sara Carbonero ha recibido la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha rodeada seres queridos como su hermana Irene y su novio, José Luis Cabrera, mostrándose muy emocionada y sin poder contener las lágrimas al recordar a su madre un mes y medio después de su muerte.
Sara Carbonero ha recogido la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha en el acto institucional celebrado este domingo, 31 de mayo, en el Auditorio José Luis Perales de Cuenca, reconociendo que es el que "más ilusión le hace" de entre todos los galardones que ha recibido en su trayectoria.
Una medalla que ha brindado en el cierre de su discurso a la memoria de su madre, Goyi, fallecida el pasado 13 de abril, con quien compartió en sus últimos días la noticia de que iba a ser reconocida con la máxima distinción de su tierra.
"Justo cuando me enteré de que iba a recibir este premio, mi mamá estaba malita en el hospital. Fue nuestra última conversación. Ella sonrió orgullosa, como siempre. Ella es la responsable de que yo sea la persona que soy. Me lo dio todo y todo lo que hago es por ella, y lo seguiré haciendo", ha expresado.
La toledana ha enarbolado un discurso de memoria y raíces en el que ha asegurado que, si siente que la faltan las fuerzas, se refugia en "un atardecer en la ermita del pueblo con una caña bajo la torre de la iglesia" para recordar a su madre. Y es que "solo se muere lo que se olvida", ha comentado sin poder contener las lágrimas.
"Es un momento difícil de mi vida pero esto me muestra que siempre hay caminos para seguir. Parte de esta medalla es de los míos, de mis hijos, de mi pareja, Jota, que siempre está conmigo, de mi hermana, que es un pilar fundamental", ha afirmado sobre sus seres queridos presentes en el acto con especial mención a su hermana Irene y su novio, José Luis Cabrera, conocido como Jota.
La pareja lleva saliendo desde principios de 2025, tiempo en el que el empresario canario se ha convertido en su gran apoyo, tal y como se ha visto tras el fallecimiento de su madre o su ingreso hospitalario a comienzos de año.
"Me siento honrada y agradecida. Me gusta la frase de que el mejor legado que unos padres pueden dejar a sus hijos son raíces y alas. Yo tengo la suerte de que mis padres y mis abuelos me dieron unas raíces muy fuertes, un lugar a donde regresar, el sitio de mi recreo, donde soy más libre, mi pueblo, Corral de Almaguer", ha expresado desde el atril.
"Qué felices éramos y no lo sabíamos", ha dicho al recordar las mañanas de septiembre en el tractor de su abuelo para ir a vendimiar o sus clases en el colegio Nuestra Señora de la Muela.
Sin duda, el suyo ha sido el momento más emotivo en una jornada en la que también ha sido premiado Fernando Morientes en el marco del acto oficial del Día de Castilla-La Mancha.