IDEALES PARA EL VERANO
Y te lo cuento yo, que sé que el microondas de la oficina es más peligroso que un jefe en lunes (que sí, que a algunos no les gustan los lunes, vete a saber por qué).
La llegada del calor no solo nos hace replantearnos la existencia cada vez que subimos al autobús sin aire acondicionado, también convierte la comida en un campo minado. Porque sí, en verano el tupper puede ser nuestro mejor amigo... o un caldo de cultivo bacteriano que ni la peor peli de ciencia ficción. Pero no temas: traigo recetas ricas, fresquitas, y lo más importante, seguras.
Vamos a hablar de tres tuppers que no solo te mantendrán en pie hasta las seis de la tarde, sino que además resistirán el viaje desde casa sin convertirse en el origen de la próxima alerta alimentaria. Y ya de paso, no te harán odiar el brócoli.
"Legumbres en verano", dices mientras sudas solo de pensarlo. Pues sí. Y te va a encantar. Legumbres siempre, en verano en ensalada y en invierno en puchero.
¿Por qué mola?
Las lentejas cocidas aguantan muy bien el transporte, no se ponen mustias, no necesitan recalentarse y además tienen fibra, hierro y proteínas. Y no, no te vas a quedar dormido sobre el teclado después de comerlas. Eso es el tupper de pasta con nata del compañero de la mesa de al lado.
Ingredientes (para 2 raciones):
Consejo de seguridad alimentaria
Si las haces tú (yo siempre soy partidaria de legumbres en bote), enfría las lentejas cocidas rápido (no las dejes en la olla a temperatura ambiente mientras te vas a duchar o a ver vídeos de gatos, que nos liamos). Puedes montarla justo antes de salir de casa o dejarla hecha la noche antes, pero las hojas de espinacas quedan "meh". Ah, y llévalo en bolsa isotérmica y a la nevera cuando llegues. Hazte para dos días, anda, que te va a encantar.
Un clásico de los menús asiáticos versionado para oficina sin cocina. Saborazo sin riesgo.
¿Por qué mola?
Porque es completo, saciante y no parece comida de hospital. El pollo cocido (bien hecho, por favor) y la pasta se llevan de maravilla con una salsita ligera de soja y un poquito de jengibre (al que le guste).
Ingredientes (para 2 raciones):
Consejo de seguridad alimentaria
El pollo, al igual que los tuppers, tiene memoria. Si lo dejas medio crudo o lo refrigeras mal, te lo recordará en unas horas. Y todos sabemos que no queremos que eso pase en el baño del trabajo. Asegúrate de que esté bien cocinado (sí, que esté blanco por dentro, sin jugos rosados), y no lo mezcles con el resto hasta que esté frío. No improvises, que el drama no va con el tupper.
Sí, mango. Y sí, atún. No pongas esa cara, que te vas a llevar una sorpresa muy fresquita.
¿Por qué mola?
Porque junta lo dulce con lo salado en la proporción justa. Y porque el arroz integral da energía de la buena sin pegarte la siesta encima del Excel.
Ingredientes (para 2 raciones):
Consejo de seguridad alimentaria
El arroz no es tan inocente como parece. Si lo dejas a temperatura ambiente tras cocerlo, las esporas de Bacillus cereus pueden germinar y hacerte pasar la tarde en el baño. Cuécelo, enfríalo rápido, y guarda en la nevera hasta el momento de salir.
Y recuerda: comer sano no es solo contar calorías o restarles a los hidratos. Es también prevenir riesgos que no se ven, pero que te pueden amargar el día (y la semana). Así que disfruta de tu comida, sabiendo que está rica, fresquita… y segura.
Que tú igual no eres responsable del microondas de la oficina, pero del tupper sí.