NUEVOS FORMATOS
Aprende a preparar estas milhojas de boniato crujientes y tiernas con queso parmesano y hierbas aromáticas. Una receta sencilla y vistosa que funciona como aperitivo, guarnición o snack saludable para sorprender a tus invitados sin complicaciones.
Los boniatos deberían estar siempre en nuestra cocina, pues nos permiten crear infinidad de recetas deliciosas y saludables. No obstante, llega un momento en el que nos falta imaginación para darle un giro a esos platos que cocinamos semanalmente. Por suerte, las redes sociales siempre nos sorprenden con nuevas formas de preparar los alimentos más comunes de nuestra dieta.
En este sentido, la creadora de contenido @paufeel, ha compartido en sus redes sociales una receta que en su casa "es todo un clásico": las milhojas de boniato. Crujientes por fuera, tiernas por dentro y con un toque de queso parmesano que potencia el sabor,se trata de un plato perfecto tanto para comidas especiales como para un acompañante saludable entre semana.
Con pocos ingredientes y pasos sencillos, estas milhojas demuestran que incluso una receta simple puede ser elegante y sorprender a comensales de todas las edades.
1. Pela los boniatos y córtalos en rodajas finas. Lo ideal es usar una mandolina, que garantiza que todas las capas queden uniformes y se cocinen de manera homogénea.
2. En un bol amplio, combina el queso parmesano, el aceite de oliva, la sal, el tomillo y el ajo en polvo. Mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén integrados y listos para cubrir las rodajas de boniato.
3. Añade las rodajas de boniato al bol y mézclalas con cuidado para que cada una quede bien impregnada. Esto asegura que cada capa tenga sabor intenso y uniforme.
4. Ahora toca montar las milhojas. Apila 7 u 8 rodajas por montoncito y colócalas en una bandeja de horno ligeramente engrasada o cubierta con papel vegetal. La presentación ya empieza a ser bonita antes de hornear.
5. Precalienta el horno a 180 °C y cocina durante unos 30 minutos, hasta que estén doradas y tiernas. Vigila que no se quemen y que queden crujientes en los bordes.
Se pueden disfrutar tanto en caliente como en frío. En caliente, el queso fundido y el aroma del tomillo potencian el sabor; en frío, son un snack delicioso y práctico.