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Adriana Retyte, de 14 años, el último caso de suicidio entre menores tras ver "contenidos de alto riesgo" en Tik Tok

Muere una niña de 14 años tras ver contenido sobre suicidio en TikTok: piden investigar el algoritmo de la red social. La joven se une a la dramática lista de Molly Russell.

Menores de edad accediendo a las redes sociales Antena 3 Noticias

La muerte de Adriana Retyte, una estudiante británica de 14 años que se quitó la vida después de haber visto contenido relacionado con el suicidio en TikTok, ha reabierto el debate sobre los riesgos de las redes sociales para los menores.

Una investigación forense en Reino Unido ha determinado que la exposición de la adolescente a este tipo de publicaciones pudo influir significativamente en su decisión, lo que ha provocado nuevos llamamientos para que las autoridades investiguen el funcionamiento de los algoritmos de las plataformas digitales.

Adriana Retyte estudiaba en la escuela Langley, en Norfolk, y sus dispositivos electrónicos revelaron que durante la semana anterior a su fallecimiento había visto numerosos vídeos e imágenes relacionados con el suicidio en TikTok. La forense Johanna Thompson, encargada de investigar el caso, señaló que este material "pudo haber desempeñado un papel importante en su decisión de quitarse la vida", aunque no estableció que fuera la única causa.

La investigación también puso de manifiesto el profundo impacto que su fallecimiento ha tenido en su entorno familiar, describiendo un "efecto devastador en sus seres queridos".

El contenido de TikTok pudo influir

Durante la investigación judicial se analizaron los dispositivos electrónicos de Adriana para reconstruir su actividad en internet durante los días anteriores a su fallecimiento. Los resultados mostraron que la adolescente había "visto varios vídeos e imágenes relacionados con el suicidio en TikTok durante la semana anterior a su muerte".

"Parece que el acceso de Adriana a este material pudo haber influido significativamente en su decisión de quitarse la vida esa noche", declaró Johanna Thompson, forense del área de Norfolk.

"Parece que el acceso de Adriana a este material pudo haber influido significativamente en su decisión de quitarse la vida esa noche"

Johanna Thompson

Estas conclusiones han vuelto a poner el foco sobre los sistemas de recomendación de las redes sociales, que seleccionan los contenidos que aparecen en las pantallas de los usuarios en función de su actividad e intereses. La preocupación de las organizaciones de protección de menores es que estos mecanismos puedan facilitar una exposición reiterada a publicaciones perjudiciales, especialmente entre adolescentes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad emocional.

Consultada por lo sucedido, TikTok trasladó sus condolencias a la familia de Adriana y aseguró que mantiene normas estrictas contra cualquier contenido que promueva las autolesiones. La compañía también defendió que utiliza tecnologías avanzadas para detectar y retirar de forma proactiva las publicaciones que incumplen sus normas comunitarias. Según la información disponible, la plataforma todavía no había investigado específicamente lo ocurrido con la cuenta de la menor.

El precedente de Molly Russell

El caso de Adriana recuerda al de Molly Russell, una adolescente británica de 14 años que murió por suicidio hace nueve años después de haber estado expuesta a contenidos relacionados con las autolesiones y el suicidio en diferentes redes sociales, entre ellas Instagram.

La investigación sobre su fallecimiento concluyó que los contenidos que había consumido en internet contribuyeron a su muerte, convirtiendo su caso en uno de los más conocidos del debate internacional sobre la responsabilidad de las plataformas digitales en la protección de los menores.

Tras su fallecimiento se creó la Fundación Molly Rose, una organización dedicada a promover entornos digitales más seguros para niños y adolescentes. La entidad ha calificado la muerte de Adriana de "devastadora" y ha reclamado una intervención de Ofcom, el organismo regulador de las comunicaciones en Reino Unido, para investigar el algoritmo de recomendación de TikTok.

La fundación considera necesario examinar hasta qué punto las plataformas están cumpliendo con sus obligaciones de protección y si sus sistemas pueden contribuir a que los usuarios más jóvenes reciban contenidos relacionados con el suicidio, las autolesiones u otros problemas de salud mental.

Uno de cada tres adolescentes, expuesto

La preocupación de la Fundación Molly Rose se apoya también en sus propias investigaciones sobre el consumo de redes sociales entre menores. En una encuesta realizada a más de 1.800 adolescentes, la organización concluyó que uno de cada tres había estado expuesto a contenidos de alto riesgo relacionados con el suicidio, las autolesiones, la depresión o los trastornos alimentarios.

Estos resultados han reforzado las peticiones para establecer mecanismos de supervisión más estrictos sobre las plataformas digitales y mejorar la protección de los menores frente a publicaciones potencialmente perjudiciales.

"Tres cuartas partes de los adolescentes que aún ven contenido de alto riesgo relacionado con el suicidio, la autolesión y la depresión lo vieron en TikTok"

Andy Burrows

"Tres cuartas partes de los adolescentes que aún ven contenido de alto riesgo relacionado con el suicidio, la autolesión y la depresión lo vieron en TikTok", explica Andy Burrows, director ejecutivo de la MRF.

Las organizaciones que trabajan en este ámbito advierten de que el problema no se limita a la existencia de contenidos nocivos, sino también a la manera en que los algoritmos pueden recomendarlos y amplificar su difusión. Por ello, reclaman una mayor transparencia sobre el funcionamiento de estos sistemas y medidas eficaces para reducir la exposición de los adolescentes a materiales de riesgo.

Rossella, una niña italiana de 12 años

La muerte de Adriana no es el único caso reciente que ha reabierto el debate sobre las redes sociales y la salud mental de los menores. En Italia, los padres de Rossella, una niña de 12 años que se quitó la vida el pasado junio, también han señalado a las plataformas digitales después de descubrir contenido perjudicial en sus dispositivos electrónicos.

Según la información difundida sobre el caso, sus padres, Irene y su marido, descubrieron después del fallecimiento que la menor utilizaba las redes sociales con mucha más frecuencia de la que imaginaban y que incluso mantenía un perfil secreto de Instagram.

La familia considera que los contenidos a los que estuvo expuesta pudieron influir en su muerte y ha dirigido sus acusaciones contra Meta y TikTok. Estas afirmaciones corresponden a los familiares y no constituyen, por sí mismas, una conclusión judicial sobre la responsabilidad de las compañías.

El caso se ha incorporado a una iniciativa judicial colectiva en Italia que cuestiona directamente el funcionamiento de los algoritmos de las redes sociales y reclama mayores restricciones de acceso para los menores, además de una mayor concienciación de las familias sobre los riesgos digitales.

Crece la presión para regular las redes

Los casos de Adriana Retyte, Molly Russell y Rossella han intensificado las reclamaciones de las organizaciones que defienden la seguridad de los menores en internet. Su principal preocupación es que las plataformas no estén haciendo lo suficiente para impedir que niños y adolescentes accedan de forma reiterada a contenidos relacionados con el suicidio y las autolesiones.

En Reino Unido, la Fundación Molly Rose reclama que Ofcom investigue específicamente el funcionamiento del algoritmo de TikTok y determine si las medidas de protección de la compañía resultan suficientes.

Por su parte, TikTok sostiene que prohíbe los contenidos que promueven las autolesiones y que dispone de herramientas tecnológicas para detectar y eliminar publicaciones que vulneran sus normas.