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Vuelta al cole progresiva y extraescolares, las justas: "Septiembre no tiene que ser perfecto"

Los madrugones, los deberes y las actividades extraescolares vuelven. Las familias afrontan en septiembre el habitual cambio de ritmo, y los expertos piden no querer recuperar la normalidad de golpe.

Se acaba el verano y vuelve a programarse el despertador. Regresa el colegio, los deberes y las tardes organizadas. Inglés, piscina, deporte, música… Las extraescolares se recuperan como parte de la rutina de muchas familias.

"Hay que ir preparándose", nos cuenta un padre. En su casa, el madrugón no parece preocupar demasiado porque durante el verano ya mantienen horarios tempranos. Las tardes, sin embargo, volverán a estar ocupadas. "Al menos tres días a la semana tienen actividades extraescolares". Algunas las hacen por los niños, pero otras también responden "a las necesidades de los padres".

Una abuela cree que a los niños "les costará volver a madrugar". Después de semanas con horarios más relajados, dice, están "un poco asalvajados". Otra ve excesiva la cantidad de actividades que acumularán algunos pequeños. "Y todavía quedan los deberes. ¿A qué hora se acuestan?".

"La vuelta al colegio no debe convertirse en una carrera para recuperar de golpe los horarios de septiembre". Es una de las principales advertencias de Mercedes Santaló, educadora y especialista en disciplina positiva. "Creo que el error más habitual es querer volver a la normalidad demasiado pronto", explica.

"Un niño necesita tiempo para jugar libremente"

El cambio es considerable. Y se espera que los niños se adapten inmediatamente. Pero recuperar el ritmo también lleva tiempo. Por eso Santaló propone poner el foco en el tiempo de ocio. "Más que preguntarse cuántas extraescolares son demasiadas", considera importante mirar qué espacio queda después de ellas. "Un niño necesita tiempo para jugar libremente, moverse, aburrirse, hacer sus pequeñas obligaciones sin prisas y estar con su familia. El tiempo libre no es tiempo perdido", matiza.

En el CRA Boqueixón-Vedra Neira Vilas ya están preparando el regreso a las aulas. Su directora, Elena García, apuesta por recuperar el ritmo habitual poco a poco y afrontar el comienzo de curso con ganas, pero también con tranquilidad. Porque el estado de los adultos también influye. "Cuanto más tranquilos estén los padres", explica, "más fácil será que los niños afronten el cambio de rutina".

La recomendación pasa por recuperar progresivamente los horarios de sueño, comida y actividad, anticipar a los niños qué va a ocurrir y preparar con ellos las cosas del colegio. También devolverles poco a poco sus pequeñas responsabilidades. Y dejar huecos.

Santaló llama además a no interpretar demasiado rápido determinadas conductas. Un niño puede protestar, estar más cansado o tener dificultades para adaptarse. No siempre significa que "no quiera". A veces todavía no puede hacerlo de otra manera. Si ese comportamiento se repite, aumenta o empieza a afectar al sueño, la alimentación o su día a día, entonces sí conviene prestar atención.

También hay que examinar a los adultos. Una familia que pasa la semana corriendo de una actividad a otra puede acabar agotada. Y una agenda infantil que parece pensada para aprovechar cada minuto puede terminar dejando poco margen para lo importante.

"Septiembre no tiene que ser perfecto. Tiene que ser sostenible", sentencia Santaló. Recuperar el ritmo, sí, pero sin convertir cada día en una carrera contra el reloj.