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Vídeo | Salvan la vida a una mujer de 86 años atragantada en una cafetería de Pontevedra: “Estaba azul”

El suceso ocurrió en la cafetería Bloom cuando la víctima, con movilidad reducida, se atragantó con un churro mientras estaba con su hija.

Susto con final feliz gracias a la intervención inmediata de cinco agentes de la Policía Nacional. Se encontraban fuera de servicio en la cafetería Bloom, en Pontevedra, el pasado 10 de abril, sobre las seis de la tarde. Una mujer de 86 años, con movilidad reducida y antecedentes de un accidente cerebrovascular, se atragantó mientras comía un churro acompañada por su hija.

La situación se precipitó en segundos. Según relatan testigos, la mujer comenzó a mostrar claros signos de asfixia. Fue entonces cuando la alerta saltó entre los presentes.

“Sí, estaba azul”, recuerda Bruna González, empleada del establecimiento, al describir el momento crítico en el que la mujer ya no respondía. “La hija empezó a gritar: ‘no respira, no respira’. El camarero fue corriendo a avisar a la Policía Nacional que estaba allí. Ellos se levantaron inmediatamente y actuaron súper rápido”.

Un capricho que se convirtió en susto

Bruna explica que la víctima apenas podía ser auxiliada por su estado físico. “Era una señora muy mayor, venía de una residencia que está justo al lado y iba en silla de ruedas. Normalmente no come sólido, todo lo tiene triturado, pero su hija quiso darle un capricho con chocolate y churros”, relata. Ese gesto acabó desencadenando el atragantamiento.

La empleada subraya la rapidez y profesionalidad de los agentes. “La reanimaron allí mismo. Estuvieron con ella calmándola hasta que llegó la ambulancia. Si no llega a ser por ellos, no daba tiempo”, afirma.

Uno de los policías practicó la maniobra de Heimlich cuando la mujer ya presentaba síntomas de cianosis. La expulsión del alimento permitió que recuperase progresivamente la respiración. Posteriormente, el equipo sanitario del 061 acudió al lugar y trasladó a la mujer al hospital de Montecelo para una evaluación completa, ante el riesgo de lesiones derivadas de la maniobra y del propio episodio.

Bruna también destaca el esfuerzo físico de la intervención. “La señora era como un peso muerto, tuvieron que levantarla de la silla varias veces. No fue fácil. Por eso vino la ambulancia, por si había alguna lesión, aunque al final no tenía nada roto”, explica.

La mujer fue dada de alta tras las pruebas médicas y se encuentra en buen estado. Mientras tanto, en la cafetería Bloom el episodio ha quedado como un recuerdo impactante, pero con alivio. “Final feliz, tal cual”, resume la trabajadora.

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