Accidente trenes Toledo
Las víctimas de Angrois y Adamuz, tras el accidente de Toledo: “Sin verdad ni investigaciones independientes, las tragedias se repiten”
Las plataformas de afectados emiten un comunicado conjunto en el que trasladan su apoyo a las víctimas y exigen responsabilidades políticas y técnicas.
Tras el siniestro de Adamuz, en enero de este año, las víctimas de Angrois prefirieron el silencio. En aquel momento optaron por la discreción. Decidieron acompañarles poniéndose a su disposición para lo que fuese preciso, pero en un segundo plano, respetando sus tiempos.
Nueve meses después de aquel trágico día que se cobró la vida de 46 personas y dejó 150 heridos y centenares de familias destrozadas, ha vuelto a ocurrir. De nuevo un choque de trenes, en este caso un AVE contra un Iryo, se ha cobrado en Toledo la vida de 69 personas y al menos otras 15 permanecen en estado muy grave. El dolor, la rabia y la impotencia se han apoderado de quienes vivieron de cerca el drama de Adamuz; de quienes todavía no habían podido recuperarse de lo vivido y han tenido que ver cómo se repite.
También de los que sufrieron la tragedia de Angrois. Con un poco más de distancia, pero con el mismo sentimiento, reviven su día negro, aquel 24 de julio de hace 13 años que le costó la vida a 80 personas y dejó 150 heridos en la curva de A Grandeira, a pocos kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, donde descarriló el Alvia en el que viajaban.
El silencio ya no es una opción
Más de una década de lucha en los tribunales, terminó con unas explicaciones que —ahora más aún— no convencieron a las víctimas. Por ello hoy se han unido. Angrois y Adamuz, juntos, han alzado la voz en un comunicado conjunto en el que dejan claro que el silencio ya no es una opción.
En primer lugar han querido mostrar su plena solidaridad con las víctimas de Toledo: «Sabemos, porque lo hemos vivido en primera persona, el sufrimiento y la incertidumbre que acompañan a una tragedia de estas características. Nos ponemos a su disposición. No están solos», arranca el manifiesto.
Aseguran que este nuevo siniestro no es un episodio aislado ni un hecho fortuito; por ello, exigen investigaciones verdaderamente independientes que no busquen desviar la atención ni frenar la asunción de responsabilidades.
Un problema estructural sin resolver
Para los afectados, lo ocurrido en Toledo demuestra que no se han corregido los fallos tras los siniestros precedentes. Que sus propias tragedias personales no han servido para tomar nota. Denuncian que las autoridades continúan primando el blindaje político, técnico y judicial por encima de la seguridad de los viajeros y, como muestra, recuerdan el dictamen de las autoridades europeas tras el accidente de Angrois sobre la seguridad en la red española: «La UE abrió dos procedimientos de infracción contra España por incumplir la normativa de seguridad ferroviaria», explican. De hecho, recuerdan las víctimas, la propia Comisaria Europea de Transportes mostró su preocupación al Gobierno por una serie de deficiencias en todo el sistema ferroviario. «Adif y Renfe tenían "sistemas de gestión de la seguridad" que existían "sobre el papel", pero que "el personal no entiende en qué consisten y no los aplica correctamente"».
A esta situación se suman, aseguran en su comunicado, las recientes alarmas formuladas por técnicos e investigadores del caso Adamuz en el Congreso de los Diputados, quienes mostraron «su preocupación por la falta de transparencia en la investigación y denunciaron que los informes técnicos se modificaban en instancias superiores».
El "error humano" como excusa recurrente
El comunicado arremete también contra la tendencia habitual de achacar las causas de estos siniestros a fallos individuales: «El "error humano" nunca es la causa de una tragedia en un sistema complejo y regulado como es el ferroviario. La consecuencia es obvia: la repetición de tragedias».
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Desde las asociaciones señalan que tanto gobiernos del PSOE como del PP han preferido históricamente «culpar a quien no tiene autoridad» en lugar de aprender de las fallas de gestión. Y por ello concluyen: «Sin justicia, verdad y asunción de responsabilidades, las tragedias se repiten». Por lo que exigen una investigación rigurosa, imparcial y sin interferencias políticas para esclarecer definitivamente lo sucedido en Toledo.