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Inmigración

Los vecinos de La Isleta denuncian un aumento de la inseguridad en los alrededores del centro de migrantes Canarias 50

Aseguran que los robos, las agresiones y las peleas se han convertido en algo habitual y reclaman más presencia policial para recuperar la tranquilidad del barrio

No ha sido fácil encontrar a vecinos que quisieran hablar delante de nuestra cámara. No por falta de ganas, dicen, si no por temor “a unas posibles represalias”. Denuncian que, en el barrio de la Isleta, en Las Palmas, hace años que han dejado de vivir tranquilos: “estamos hablando de hurtos, de robos con intimidación, de agresiones sexuales a chicas”.

Hay quienes se han tenido que mudar ante la situación, otros se resignan a dejar sus casas. Pero cuando preguntamos cuánto tiempo llevan así la respuesta es común: “desde que abrió el centro de migrantes”. Eso sí, recalcando que “no son todos”, pero defendiendo que las personas problemáticas han convertido el día a día en un sinvivir al que no ven fin. “Te cogen por la calle, te roban, te acuchillan... eso está a la orden del día”, nos explica otro de los vecinos que no quiere ser identificado.

El centro de migrantes Canarias 50, lleva alrededor de seis años abierto. Aunque los últimos ha ampliado su uso. Desde fuera, se puede ver la larga cola que hay para poder entrar. Dos coches de policía y una ambulancia interrumpen el paso cuando llegamos a la zona: “venimos a apoyar, nos han comisionado, pero no sabemos qué ha pasado”, nos explica un agente. Los vecinos, miran la escena como algo cotidiano “esto es todos los días, se les ha ido de las manos, ya no hay control ninguno”.

Pocos pasos separan el centro de migrantes de las casas de los vecinos, que aseguran que ya no reconocen su barrio. “Esta calle ya no es lo que era, ahora son de ellos”, mientras nos explica que hace tan solo unos días robaron a un coche en plena esquina. “No podemos tener ni la puerta abierta”, ha tenido que reforzar la seguridad.

Alejandro Navarro, del Sindicato Mayoritario de la Policía Nacional de Canarias (JUPOL), denuncia que faltan manos para asumir esta situación. “Llevamos casi veinte años con el mismo número de policía”. Y las consecuencias, explica que afectan directamente a los ciudadanos: “inseguridad”. Así lo define. “Estamos teniendo unos índices de criminalidad no vistos en años, es raro el día en el que no haya una intervención en la que no haya un cuchillo o un machete de por medio”.