CONFLICTO
Vecinos enfrentados: el supuesto cantar de un gallo trae de cabeza a todo un barrio
Los vecinos de Vilablareix en Girona aseguran que el canto no les deja dormir y acusan al propietario de utilizar un altavoz que reproduce a todas horas para molestarlos.
En Vilablareix, Girona, hay un vecino que se ha convertido en protagonista sin haberlo pedido. Se llama Neville, es un gallo y, según quienes viven a su alrededor, tiene una afición que está acabando con su paciencia: cantar. Y mucho. A todas horas.
Los vecinos de la calle Farigola aseguran que el problema no se limita al tradicional "quiquiriquí" del amanecer. Según explican Inma y Paco a Antena 3, el ruido se escucha durante el día y también por la noche. Tanto, que aseguran que no siempre es el propio gallo: sino que el propietario llega incluso a utilizar un altavoz a todo volumen con sonidos de canto de este animal para molestarlos.
"El canto suena a las tres de la mañana"
"Así no podemos más, el canto suena a las tres, a las cuatro y a las cinco de la mañana", cuentan los vecinos, que aseguran estar desesperados por una situación que, dicen, les impide descansar con normalidad, aunque desde hace unos meses el dueño guarda al gallo en el garaje durante la noche para "no molestar", según cuenta él mismo.
Al otro lado de esta peculiar batalla vecinal está Paco, el propietario de Neville. Niega rotundamente que utilice un altavoz para amplificar el canto del animal y asegura que no ha cometido ninguna ilegalidad al tener un gallo en su terraza. Paco, además, plantea una comparación: si en lugar de un gallo tuviera un perro, sostiene, probablemente no existirían los mismos problemas, y a él también le molestan los ladridos de los perros de los vecinos.
La discusión está servida. De un lado, quienes quieren recuperar el silencio y aseguran que Neville -y su dueño- han convertido sus noches en una especie de despertador sin botón de apagado. Del otro, su propietario, que defiende a su animal y niega rotundamente las acusaciones.
Aun así, el Ayuntamiento de Vilablareix le ha abierto un expediente sancionador de 900 euros, después de que los Mossos d'Esquadra entraran en su domicilio y hallaran un altavoz, según figura en el atestado. La polémica continúa mientras vecinos y propietario mantienen versiones enfrentadas sobre el origen del ruido, que sigue sonando a diario. De momento, el protagonista de esta historia sigue siendo Neville, y parece que seguirá despertando a sus vecinos -con o sin ayuda-, de noche y de día.