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Crisis migratoria en Ceuta

Ceuta, siete semanas después: tensión en las calles, choque político y temor a una nueva entrada masiva

Los altercados del domingo en el puerto evidencian el clima de tensión que persiste en la ciudad mientras Gobierno y Ejecutivo ceutí se enfrentan por el futuro de los menores.

Ceuta continúa buscando una normalidad que, siete semanas después de la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio, todavía parece lejana.

La crisis que comenzó en la frontera se ha trasladado a las calles y al enfrentamiento político entre administraciones, mientras una nueva convocatoria difundida a través de las redes sociales para intentar cruzar a la ciudad autónoma el próximo 23 de septiembre vuelve a colocar todas las miradas sobre el Tarajal.

La tensión quedó patente este domingo en el puerto. Varias decenas de personas se concentraron para protestar por la llegada a Ceuta de integrantes del colectivo Negu Gorriak/Derecho a Techo, desplazado a la ciudad para participar en labores humanitarias y de observación.

La protesta terminó con altercados y con la agresión sufrida por la diputada de Ceuta Ya! Julia Ferreras, el activista Rafael Borrego y la abogada Sofía Cánovas.

El episodio ha elevado todavía más la preocupación por la convivencia en la ciudad. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mostró este lunes su solidaridad con los afectados y pidió no permanecer indiferentes ante lo que calificó como una "normalización del odio", mientras insistió en que "la violencia nunca es el camino".

También el Gobierno ceutí ha condenado los incidentes. Su presidente, Juan Jesús Vivas, ha insistido en que rechaza "la violencia, venga de donde venga", aunque ha advertido al mismo tiempo del riesgo de que Ceuta termine convertida en un escenario de "confrontación" y "polarización" a cuenta de la política migratoria.

Pero detrás de la tensión en las calles permanece abierto el problema que desde hace semanas enfrenta al Gobierno central con el Ejecutivo autonómico: qué hacer con los menores que llegaron durante la crisis y continúan bajo tutela o fuera de los recursos de acogida.

La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha asegurado que los primeros expedientes para intentar la reagrupación familiar estarán terminados "en unos días", pero ha advertido de que la mayoría de esos menores quiere permanecer en España.

"Y se van a quedar", afirmó este lunes, defendiendo que la legislación española garantiza su protección con independencia de su nacionalidad.

La afirmación ha provocado una nueva respuesta de Vivas. El presidente ceutí sostiene que la única manera de recuperar la normalidad pasa por el retorno a Marruecos de quienes entraron irregularmente, incluidos los menores cuando sea posible legalmente, y acusa a Rego de haber cambiado de posición sobre la prioridad que debía darse a la reagrupación familiar.

El choque no termina ahí. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reclamó este lunes a Ceuta "voluntad seria" y "cooperación" para solucionar la situación de los menores que siguen en sus calles.

El Ejecutivo central sostiene que ha puesto medios a disposición de la ciudad, pero recuerda que la tutela corresponde a la administración ceutí.

El día 23 vuelve a poner a prueba la frontera

Mientras las administraciones cruzan reproches, la atención vuelve ahora a la frontera. Una nueva convocatoria difundida en redes sociales llama a intentar entrar en Ceuta el próximo miércoles, 23 de septiembre.

El Gobierno asegura que está trabajando de manera preventiva con Marruecos para impedir que se reproduzcan los acontecimientos de finales de julio.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha explicado que España mantiene contacto con las autoridades marroquíes para activar, si resulta necesario, medidas preventivas y un "dispositivo disuasorio".

Por ahora, Exteriores considera que los mensajes que circulan en redes "no están calando" de la misma forma que los que precedieron a la entrada de julio.

Aun así, el Ministerio ha puesto en marcha una campaña contra la desinformación a través de la Embajada y los consulados españoles en Marruecos para dejar claro que entrar irregularmente en Ceuta o Melilla no concede ningún derecho a permanecer indefinidamente en España o en Europa.