NARCOTRÁFICO
Un dispositivo policial contra la logística de las organizaciones que se dedican al narcotráfico ha dejado a dos de los sospechosos heridos de bala y a uno de los agentes que participaba en el operativo herido en un hombro al volcar el quad en el que realizaba una persecución.
Un dispositivo policial contra la logística de organizaciones dedicadas al narcotráfico ha terminado este martes con un intercambio de disparos en Barbate (Cádiz). Dos presuntos integrantes de una red de tráfico de estupefacientes han resultado heridos de bala y un guardia civil ha sufrido lesiones durante la intervención.
Según el comunicado oficial de la Guardia Civil, los dos sospechosos presentan heridas de bala, uno en una mano y otro en una pierna. Por su parte, uno de los agentes que participaba en el operativo ha resultado herido en un hombro tras volcar el quad en el que realizaba la persecución. La investigación de lo ocurrido ha sido asumida por el Equipo de Delitos Contra las Personas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Cádiz.
Tras conocerse los hechos, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) de Cádiz ha mostrado su respaldo público a los agentes implicados a través de la red social X. "Nuestro más sincero apoyo moral y jurídico a los compañeros de seguridad ciudadana de Barbate por la intervención con armas de fuego ocurrida esta mañana", señala el mensaje, en el que también denuncian la falta de reconocimiento a esta especialidad dentro del cuerpo.
El suceso ocurre en el marco de una especial lucha contra el narcotráfico en la provincia de Cádiz, donde este mismo miércoles la Guardia Civil acababa con uno de los mayores puntos de venta de droga de la provincia.
Bajo el nombre de operación "Dianthus", la intervención se saldó con cinco detenidos, así como la incautación de más de 3,2 kilos de cocaína pura, 1,2 kilos de heroína, 4,3 kilos de polen de hachís, 5,5 kilos de marihuana lista para la venta y 5,5 kilos de sustancia de corte, además de cientos de dosis preparadas, más de 1.000 pastillas de medicamentos potenciadores de la sexualidad masculina y diversos fármacos psicotrópicos.
También encontraron una pistola municionada, varias cajas de munición (incluidas para armas de guerra), armas blancas y una ballesta, además de más de 5.000 euros en efectivo, cuatro quads (dos sustraídos), cuatro motocicletas (dos robadas) y ocho patinetes eléctricos también sustraídos. En el registro se halló incluso una "cocina" artesanal en la que el cabecilla elaboraba su propio polen de hachís para la posterior distribución.
Los agentes constataron además que el cabecilla llevaba a cabo "vuelcos" violentos (robos de droga entre bandas), pagaba a sus colaboradores con dosis, aceptaba mercancía robada como forma de pago e incluso alquilaba vehículos robados a otras organizaciones para trasladar alijos desde la costa hasta las guarderías, recibiendo droga a cambio de estos servicios.
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