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Coronavirus

La séptima ola de coronavirus amenaza el verano

La falta de restricciones como la ausencia de la mascarilla en interiores, el aumento de las interacciones sociales, las fiestas de verano, la pérdida de inmunidad de las vacunas y las nuevas variantes ponen en alerta al sistema sanitario, con plantillas mermadas por falta de personal.

Llegaba la primavera, las primeras fiestas, las primeras vacaciones, el aumento de las interacciones sociales... Y así, poco a poco, avanzamos hacia el verano. Se han juntado esos factores con otros más importantes: la aparición de nuevas variantes y la desaparición de las restricciones así que "era esperable que esto pasara", dicen algunos expertos. Se refieren a la séptima ola de coronavirus. "Se viene incubando desde abril o mayo", apunta el inmunólogo Alfredo Corell.

Pero la preocupación aumenta porque ahora vienen celebraciones multitudinarias como los San Fermines o El Orgullo donde se prevé que haya aglomeraciones. Médicos y científicos piden "muchísimas precauciones" y, sobre todo, dice Corell, "hacerse test de modo continuo" porque ya no se hacen tantas pruebas como antes y es más difícil identificar los contagios. "Si se encuentran mal, con síntomas parecidos a los del catarro que piensen que puede ser covid y se aíslen", aconseja este experto.

¿Hay que volver al uso de las mascarillas en espacios cerrados? Cada vez más comunidades se suman a esta recomendación. También los científicos. "Debemos incorporarla, como mínimo, en centros comerciales, museos etc". Las vacunas van perdiendo inmunidad, ¿hay que administrar la cuarta dosis? "Solo a personas de alto riesgo, en situaciones de extrema necesidad", responde Corell porque "hay nuevos diseños de vacuna dirigidos contra nuevas variantes", considera.

Los últimos datos, publicados el viernes 1 de julio, reflejan una incidencia de 996 casos por cada 100.000 habitantes en mayores de 60 años. Y hay que tener en cuenta que solo se contabiliza, oficialmente, esa incidencia entre los infectados que tienen más de 60 años así que el impacto, es mucho mayor. En solo tres días se notificaron más de 84.000 nuevos casos. Y hay 10.249 pacientes ingresados, 449 en las unidades de críticos.

Hay preocupación por la falta de médicos

Alarma que se vuelvan a desbocar los contagios, pero alarma, especialmente, con una sanidad desbordada en algunos centros y con plantillas muy mermadas. Faltan médicos, sobre todo de familia. "Es la crónica de una muerte anunciada", sentencia Antonio Fernández-Pro, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Familia. Ellos llevan tiempo avisando y ni han visto ni ven "soluciones a corto plazo". El médico ha sido tremendamente maltratado", añade, e insiste en que "hay que tomar decisiones que pasan por hacer fijos a los médicos".

Hay plazas sin cubrir y no se encuentran sustitutos para el verano. Por ejemplo, en Andalucía, aseguran que faltan 1.300. Rafael Ojeda, presidente del Sindicato Médico de Sevilla habla ya de “un problema crónico” porque no es el primer verano que sucede algo así.

Y esto trae varias consecuencias. Una de ellas es que se tiene que priorizar una asistencia frente a otra. En Sabiñánigo, Huesca, han colocado un cartel en el que reza: "Ante la ausencia de sustitución médica, sólo se atenderán patologías indemorables y de urgencias". Nadie, en ese pueblo, puede pedir cita a través de la web. Pilar Cajaraville es coordinadora de ese Centro de Salud. Puntualiza que se dejará de atender “toda la atención que pueda esperar, por ejemplo, una revisión médica”. Esos vecinos deberían esperar hasta septiembre, hasta que vuelva su médico de cabecera.

Otra consecuencia. Los médicos en edad de jubilarse, no lo hacen. Es el caso de José Luis Almundí, médico de atención primaria en Peñafiel, Castilla y León. Tomó la decisión hace tiempo porque "las perspectivas a medio y largo plazo iban a ser peores”. Considera que el problema no es local pues "todas las comunidades se quejan de déficit de profesionales", afirma.

¿Por qué faltan médicos?, les preguntamos. La respuesta es contundente: "el problema es que los que acaban se nos van al extranjero y están super bien preparados. Les ofrecen contratos que les aportan mayor estabilidad", responde Cajaraville. "No somos capaces de fidelizar a los médicos que están terminando y, además, están terminando muchos menos de los que se necesitan" para cubrir todas las plazas, añade Almudí.

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