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Adamuz

¿Sabía el centro de control dónde estaba el Alvia de Adamuz? Las explicaciones sobre el sistema de localización de trenes

En el momento crítico en el que se produjo el accidente, el Alvia no aparecía reflejado en las pantallas del centro de control.

El sistema de control ferroviario cuenta con múltiples capas de supervisión que permiten conocer, en condiciones normales, la posición exacta de cada tren que circula por la red. Todos los convoyes disponen de dispositivos GPS que envían su ubicación de forma continua, una información que llega directamente al centro de control de Adif y que es gestionada en coordinación con Renfe. Gracias a este sistema, los operadores pueden ver en tiempo real dónde se encuentra cada tren, por qué tramo circula y cuál será su posición prevista en los minutos siguientes.

Esta monitorización no solo permite seguir el recorrido, sino también detectar cualquier anomalía. En las pantallas de control, los sistemas proyectan la ocupación de las vías y avisan automáticamente si se produce un cambio inesperado, como una desviación o una presencia no prevista en un tramo concreto. Cuando no hay circulación autorizada y, aun así, se registra una ocupación, el sistema la marca en rojo, una señal inequívoca de que algo no funciona como debería.

Por eso, una de las grandes incógnitas del accidente es por qué no se detectó al tren Alvia en ese momento concreto. Desde Renfe apuntan a que la localización que recibe el centro de mando corresponde a la última posición registrada antes del siniestro. Al tratarse de trenes de alta velocidad, esa última señal puede no coincidir exactamente con el punto real en el que se encontraba el convoy en el instante del impacto, generando una pequeña variación espacial.

Según estas explicaciones, en el momento crítico el Alvia no aparecía reflejado en las pantallas de control. No porque el sistema no exista o no funcione, sino porque la información que mostraba correspondía a un registro previo. Este desfase, aunque sea de segundos, resulta clave para entender por qué el centro de mando no tuvo una visión completa e inmediata de lo que estaba ocurriendo en la vía.

Los primeros momentos del accidente

Las primeras comunicaciones internas tras el accidente ferroviario registrado en Adamuz se produjeron a las 19:45 horas tal y como han explicado en la rueda de prensa el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera. En ese momento, la información que se traslada desde el tren de Iryo apunta a un enganchón, pero desde el centro de control pueden ver una pérdida de energía. Ese es el primer dato que reciben los sistemas de control, sin que todavía exista constancia del alcance real de lo ocurrido ni de la situación de los viajeros.

Cuatro minutos después, en torno a las 19:49 horas, se establece contacto con la interventora del tren Alvia. Para entonces, los centros de control ya manejan una localización aproximada del convoy, situado en el entorno de la estación de Adamuz, dentro del circuito de vía. Esa información lleva inicialmente a dar por hecho que el tren se encuentra en un punto concreto de la infraestructura, aunque todavía no se dispone de una confirmación precisa del escenario.

En ese intercambio inicial de comunicaciones comienza a perfilarse que ha ocurrido algo más que una avería técnica. La interventora traslada que se han producido golpes y que hay personas heridas, pero no existe todavía un recuento claro ni una evaluación completa de la situación. La información llega de forma fragmentada, condicionada por el contexto del accidente y por la dificultad de los propios viajeros y del personal a bordo para tener una visión global en esos primeros minutos.

Ángel García explica que este tipo de confusión inicial es habitual en grandes emergencias ferroviarias. Hasta que no acceden al lugar los primeros equipos de intervención o hasta que algún testigo logra ofrecer una panorámica más amplia, resulta complejo determinar cuántas personas están afectadas, si hay pasajeros atrapados o cuál es el estado real de los trenes implicados.

Activación inmediata del protocolo

Pese a esa falta de detalle, los indicios que se manejan desde el centro de control son suficientes para considerar la situación como potencialmente grave. La constatación de daños en el tren y de heridos entre los viajeros activa de forma inmediata todos los recursos de emergencia disponibles.

La prioridad en ese momento es movilizar cuanto antes a los servicios de emergencia y garantizar la coordinación entre los distintos organismos implicados. Solo con el paso de los minutos y la llegada de los primeros efectivos al lugar del siniestro comienza a construirse una imagen más completa de lo ocurrido, que permite confirmar la gravedad del accidente y dimensionar la respuesta necesaria.

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