Pesca
El ejemplar fue capturado frente a la costa vasca y adquirido por el Asador Cannon por 400 euros.
Un impresionante rape de 40 kilos ha causado sensación en la localidad de Bermeo, en la costa vizcaína. El enorme ejemplar, capturado durante la madrugada por el pesquero Almikeko Ama a varias horas de la costa, ha terminado en la cocina del histórico Asador Cannon, donde ya se ha preparado para convertirse en uno de los platos más comentados de los próximos días.
La pieza fue adquirida en la subasta celebrada en la cofradía de pescadores San Pedro por Juan Carlos Royo, un comprador habitual de pescado en la lonja de Bermeo. Pagó alrededor de 400 euros por el ejemplar y lo compró específicamente para su amigo Jose Manuel Pereira, propietario del Asador Cannon. Según explicó, encontrar un rape de estas dimensiones es algo muy poco habitual, ya que lo normal es que los ejemplares pesen entre dos y ocho kilos.
El Asador Cannon es un establecimiento con más de medio siglo de historia y allí han comenzado a despiezar este ejemplar. Tras limpiar el pescado y retirar la piel, el equipo de cocina lo ha dejado secar antes de trocearlo. De su cuerpo saldrán aproximadamente unas 25 raciones de unos 300 gramos cada una, que se servirán a los clientes del restaurante.
Una de las partes más llamativas del animal es su enorme cabeza, que por sí sola supera los diez kilos de peso. Con ella, los responsables del local planean preparar una potente sopa de pescado que, según aseguran, "será de chuparse los dedos".
La captura llega además en plena temporada de rape en la costa vasca, una época en la que las lonjas reciben miles de kilos de este pescado blanco muy apreciado en la gastronomía local. De hecho, en la misma subasta se ofertaron más de 4.000 kilos.
No es la primera vez que el restaurante se hace con piezas extraordinarias, la semana pasada ya cocinaron otro rape de 28 kilos, pero los propios compradores reconocen que ejemplares de este tamaño solo aparecen en contadas ocasiones.
Por eso, más allá de su valor culinario, la enorme captura se ha convertido también en una curiosidad que demuestra la riqueza de las aguas del Cantábrico y el vínculo histórico entre la pesca y la gastronomía de la costa vasca.