EN ASTURIAS

El preso que 'resucitó' en la cárcel, detenido por robo con fuerza

Reclama a Instituciones Penitenciarias una indemnización de 50.000 euros por los daños morales y los perjuicios causados. Ahora, ha sido arrestado tras llevarse material de aluminio, ruedas y llantes de un taller de reparación de vehículos.

La Guardia Civil ha detenido por un robo con fuerza en un taller de reparación de vehículos de la localidad asturiana de Meres al preso que fue dado por muerto por error en la cárcel de Asturias el 7 de enero de 2018, han informado fuentes del Instituto Armado.

G.M.J., de 31 años y vecino de Oviedo, fue arrestado el pasado lunes en una operación en la que también fueron detenidos otro varón, R.G.J, de 21 años y domiciliado en Carreño, y una mujer, V.M.J., de 35 años y residente en Candamo, y en la que se mantiene como investigada a K.T.J., de 31 años y esposa del conocido como "el preso resucitado".

Según los investigadores, estas cuatro personas perpetraron el robo el pasado 31 de enero. Del taller se llevaron material de aluminio (piezas de automóviles como radiadores o soportes de defensas), además de las cuatro ruedas y llantas de un vehículo marca BMW que se encontraba en reparación.

G.M.J., que se encontraba en libertad desde agosto tras cumplir una pena por otro robo, fue dado por muerto por error en la prisión de Asturias el 7 de enero de 2018 y ahora reclama a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias una indemnización de 50.000 euros por los daños morales y los perjuicios causados, tanto física como psíquicamente, a él y a su familia.

El error se produjo en el recuento diario de internos, cuando los funcionarios del centro penitenciario encontraron a G.M.J. en la celda 34 del módulo 8 inmóvil y sin señales de respiración. Ante esta situación, se avisó a los médicos del Centro Penitenciario, que tras examinarle concluyeron que había fallecido.

Tras comunicarse el fallecimiento al Juzgado de Instrucción número 1 de Oviedo, que se encontraba en funciones de guardia, fue introducido en una bolsa de plástico de las utilizadas para el transporte de cadáveres y trasladado en un vehículo funerario al Instituto de Medicina Legal de Asturias (IMLA) para que se le realizase la autopsia. Allí, cuando el recluso iba a ser colocado en la mesa de autopsias, comenzó a emitir sonidos y a moverse, por lo que personal del IMLA abrió la bolsa, encontrándole allí consciente y con dificultades para respirar.

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