PARA REDUCIR EMISIONES Y CUIDAR EL PLANETA
El cambio climático es un hecho, pero los ciudadanos podemos ayudar a frenarlo con pequeños gestos cotidianos, como apagar los electrodomésticos que no usamos, o bajar un par de grados la calefacción. Eso contribuye a reducir las emisiones y a mejorar el futuro del planeta.
El calentamiento global deja imágenes como extensiones desérticas cada vez más frecuentes, o deshielo cada vez más pronunciado en las masas polares. Pero todos podemos poner freno con pequeños gestos cotidianos, un ejemplo: ajustar el termostato bajando la temperatura 2 grados supone un ahorro 600 kilos de dióxido de carbono por hogar al año.
Además nuestra factura baja hasta un 10%: “por cada grado de calefacción consumimos un 8% más y estamos emitiendo un 8% más de emisiones”, asegura Assumpta Ferran, directora Instituto Catalá de energía. Revisar las bombillas y cambiarlas por unas de bajo consumo es otra recomendación que ya aplica Julio.
Y hay que luchar también contra la manía de dejar la tele o cualquier electrodoméstico en stand by. Se consume un 40% más de energía. Y en la cocina, si ponemos la tapa a la cazuela se ahorra hasta un 70%. Y es que un 12% de las emisiones de Co2 salen de nuestro hogar.
“Todos debemos hacer cosas porque todos estamos emitiendo en nuestra acción diaria porque todos consumimos energía”, dice Ferrán.
Caminar, ir en bicicleta o transporte público es otro consejo para combatir el cambio climático. No lo parece, pero estas aparentes minucias pueden ayudarnos a construir un futuro mejor para el Planeta.
Muere el conductor de una carretilla portacontenedores tras caer al mar en Pontevedra
Los equipos de emergencia han localizado y revisado inicialmente el vehículo sumergido en el agua, pero no han encontrado en su interior al conductor. Los buzos han continuado con las labores de búsqueda en las aguas del puerto, hasta que han localizado el cadáver minutos después en la zona portuaria.
Una vecina nos asegura que fue espectacular y que no se podías salir de casa. A otra le pareció impresionante. En cuestión de minutos, el Casco Viejo de Bilbao quedó inundado.