SU TRABAJO NO ENTIENDE DE VACACIONES
Mantener un rebaño es un oficio duro y sacrificado, que en la actualidad, no produce muchos beneficios. De ahí, que la imagen del pastor se vaya poco a poco desdibujando en nuestro país.
Francisco y Ana son los últimos pastores de Ourense. Llevan 15 años dedicados a sus 600 cabras y ahora miran el futuro con gran preocupación.
Todos los días trabajan de sol a sol en un trabajo que no entiende de vacaciones y por ello, no es de extrañar que sean los últimos pastores de Ourense.
En la actualidad, ser cabrero requiere un sacrificio que en los últimos años no compensa económicamente, ya que la leche de cabra cuesta ahora la mitad que en 2009, por lo que los pastores miran al futuro con gran preocupación de lo que pueda pasar.
El último se produjo el miércoles en la calle Balmes, a escasos metros de una comisaría de la Policía Nacional.