NUEVOS DATOS SOBRE EL CRIMEN DE LA MALETA
La madre, que ha confesado el crimen, llegó a pelear con el padre del pequeño para conseguir su custodia. Luego lo mató porque le estorbaba en su nueva relación.
Las mentiras de Mónica Juanatey comenzaron el 1 de julio de 2008. Ese día sus padres enviaron al pequeño César a Mahón junto a su madre que acaba de comenzar una relación sentimental con otro hombre.
El miedo a que le dejara le llevó a decirle que era su sobrino e incluso obligó al pequeño a llamarla 'tita'. Según reconoció a algunas amistades el niño le suponía un estorbo. Así el 10 de julio lo ahogo en la bañera de su casa. Cuarenta y ocho horas después no dudó en contar una amiga, a través de una red social, que el pequeño estaba contento con ella.
Además la acusada cortó cualquier relación con los abuelos maternos a pesar de que estos enviaban a César juguetes para su cumpleaños y Reyes. Mientras tanto, Mónica rehuía de cualquier relación con sus vecinos de Mahón.
Fue el pasado miércoles, con el hallazgo de la maleta y los restos de su hijo, cuando la gran mentira de Mónica comenzó a desmoronarse. El jueves avisó en su trabajo de que se encontraba enferma y que iba a faltar unos días. También habló con su casero para decirle que iba a dejar la casa de alquiler. La duda es saber si preparada una posible fuga o intuía su detención.
Yolanda ha explicado que su hija empezó a tomar morfina cuando ella misma cuestionó sus dolores.