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Narcotráfico

El narcotráfico reinventa sus rutas y métodos para esquivar la vigilancia

Las redes que introducen cocaína en Europa están modificando sus estrategias para eludir los controles policiales. Evitan los grandes puertos, realizan transbordos en alta mar, emplean narcosubmarinos y camuflan la droga en mercancías legales.

El tráfico de cocaína hacia Europa ha alcanzado cifras récord y con ello, las organizaciones criminales han demostrado una notable capacidad de adaptación. Ante el refuerzo de la seguridad en puertos clave como Amberes, Hamburgo o Róterdam, los narcotraficantes han desplazado sus operaciones hacia rutas alternativas y enclaves menos vigilados.

Una de las prácticas más extendidas es el transbordo en alta mar: grandes buques transportan la droga desde América Latina y la transfieren a embarcaciones más pequeñas frente a las costas de África Occidental, desde donde el cargamento continúa su viaje hacia el continente europeo o las islas Canarias. También se han intensificado las rutas directas hacia España mediante lanchas rápidas, con Andalucía y el río Guadalquivir como puntos estratégicos de entrada.

Además, se ha incrementado el uso de semisumergibles capaces de cruzar el Atlántico, así como la llamada "mezcla legal", que consiste en ocultar la cocaína dentro de materiales aparentemente inocuos como alimentos, textiles, plásticos o cartón, lo que dificulta su detección con escáneres y perros antidroga.

Estas tácticas no eliminan el tráfico, sino que lo desplazan geográficamente y lo hacen más complejo, lo que incrementa los desafíos para las fuerzas de seguridad y eleva el riesgo de violencia asociada al control de grandes cargamentos.

Hay operaciones recientes que ilustran este problema, como la operación 'Sombra Negra', con 101 detenidos y más de 10 toneladas de cocaína incautadas en la Península Ibérica, o una investigación internacional que permitió la incautación de 73 toneladas de droga vinculadas a una red con base en Ecuador.

El temporal afecta también a los narcos.

Las rachas de viento les obligan a parar la actividad de sus narcolanchas en el Mediterráneo. Tienen que volver a tierra y amarrar las narcholanchas en calas, resguardadas en los puertos o en playas.

La Guardia Civil asegura que no tienen medios para hacerles frente. Piden más patrullas en tierra y en coches más potentes. Porque dicen, así no pueden darle caza a los narcos.

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