BARCELONA | NO ES EL PRIMER CASO DE ESTE TIPO
En Barcelona una mujer ha sido condenada a pagar más de 30.000 euros en multas por pegar carteles en los que ofrecía alquilar una habitación de su casa. En un sólo día, la multaron hasta en doce ocasiones.
No es la primera vez que se producen sanciones similares por una ordenanza municipal que, muchos vecinos, desconocen. En Barcelona una mujer ha sido condenada a pagar más de 30.000 euros en multas por pegar carteles.
Anuncios pequeños en los que ofrecía alquilar una habitación de su vivienda. En un sólo día, la han multaron doce veces. No es la primera vez que se producen sanciones similares por una ordenanza municipal que, muchos vecinos, desconocen.
Durante dos años Belén pegó anuncios por el barrio de Gràcia en Barcelona. Buscaba un inquilino al que arrendar una habitación de su piso. Un gesto con el que pretendía llegar a fin de mes pero que ahora le ha salido muy caro.
Acumula en su casa una montaña de infracciones, más de 60. Su delito no es otro que pegar carteles en la vía pública, algo que según la ordenanza de civismo, está prohibido con multas de entre 120 y 750 euros.
Ella asegura que no sabía que sólo está permitido poner carteles en espacios habilitados. Según la normativa, tanto pegar carteles, como pintar grafiitis, están considerados una degradación visual del entorno urbano.
No obstante, el suyo no es el único caso. Otro hombre en Barcelona pegó carteles ofreciéndose para hacer mudanzas. El consistorio le exigió más de 156.000 euros por 300 multas. Su expediente está paralizado.
Los asistentes a la rave se han concentrado en los alrededores de una piscina natural de la localidad de La Granja, ubicada en el norte de la provincia de Cáceres entre los montes de Trasierra y el cauce del río Ambroz.
La familia solo tenía constancia de un pago con tarjeta en una gasolinera de Jaén y dos días después apareció en Miranda preguntando por la playa de Málaga.