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Incendio

Muere una persona en el incendio de una chabola en un barranco en Gran Canaria

El cuerpo de la víctima se encontraba completamente calcinado en el interior de la infravivienda.

Una persona falleció este jueves tras declararse un incendio en una chabola situada en el barranco de Arucas, en Gran Canaria. Un suceso que también provocó la muerte de un perro que se encontraba en el interior de la infravivienda. El fuego se originó a media tarde y generó una intensa columna de humo visible desde distintos puntos del municipio, lo que alertó a numerosos vecinos y motivó la rápida activación de los servicios de emergencia.

El cuerpo de la víctima quedó completamente calcinado, lo que dificulta su identificación. No obstante, según testimonios vecinales, podría tratarse de un hombre de 91 años, conocido en la zona y que residía habitualmente en ese enclave. Esta información está pendiente de confirmación oficial por parte de las autoridades y del equipo forense. Asimismo, los investigadores tratan de esclarecer si un incendio registrado en el mismo punto hace aproximadamente dos años guarda relación con esta persona.

Había basura y maleza acumulada

El aviso se recibió a las 16.34 horas, cuando varias llamadas alertaron de un incendio que afectaba a una construcción precaria ubicada en una zona de difícil acceso del barranco y que estaba generando una gran cantidad de humo.

Ante la gravedad de la situación, se activaron de inmediato los recursos necesarios. Los primeros en llegar fueron los bomberos de los parques de Arucas y Telde, que se encontraron con un incendio ya muy avanzado en el interior de la chabola. Las labores de extinción estuvieron condicionadas por la ubicación del inmueble, enclavado en el barranco, lo que obligó a extremar las medidas de seguridad durante toda la intervención. El servicio se prolongó durante unas tres horas, en las que se emplearon cerca de 6.000 litros de agua.

La actuación resultó especialmente compleja debido a la acumulación de maleza, basura, enseres y otros materiales altamente inflamables. Además, durante la intervención se detectó la presencia de corriente eléctrica de origen desconocido, con chispazos constantes, lo que incrementó el riesgo para los efectivos y obligó posteriormente a la intervención de electricistas para asegurar la zona.

En un primer momento creían que había dos cuerpos

Una vez controlado el incendio y extinguidas las llamas, los bomberos realizaron tareas de ventilación para eliminar el humo acumulado. Inicialmente se desconocía si había personas en el interior de la infravivienda. Fue durante las labores de extinción cuando un vecino alertó de la posible desaparición de uno de los residentes.

En una primera inspección se localizaron restos óseos en dos estancias diferentes, lo que llevó a comunicar el hallazgo de dos cadáveres. Sin embargo más tarde se confirmó que solo había una persona fallecida. El personal sanitario únicamente pudo certificar la muerte, sin posibilidad de reanimación.

El incendio también obligó a intervenir en una residencia de mayores cercana, donde se procedió al confinamiento y traslado preventivo de varios residentes por la presencia de humo y gases tóxicos. Vecinos y familiares habían denunciado con anterioridad el deterioro del entorno y los riesgos asociados a este enclave, donde ya se habían producido incendios en el pasado.