TAMBIÉN SE CONSIDERA UN 'ARTISTA'

Miguel Ángel Ibarra, el "falso cura" de Medina Sidonia, se vuelve cantante

Miguel Ángel Ibarra ejerció como párroco durante siete años en Colombia, en su país, y cerca de un año en varias localidades gaditanas, hasta que el Obispado descubrió que mentía, que nunca fue ordenado sacerdote. Él se defiende para demostrar que si puede ejercer como religioso.

El colombiano Miguel Ángel Ibarra Marín ha regresado a Medina Sidonia (Cádiz), localidad en la que ejerció como párroco, para tratar de demostrar a sus vecinos que, en contra de lo que decretó hace unos meses la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia (Colombia), fue ordenado y es sacerdote.

"Yo estoy haciendo lo que me corresponde, defendiéndome, no puedo esconderme, yo soy sacerdote y tengo todos mis documentos", dice Miguel Ángel Ibarra Marín, que asegura que ha enviado toda la documentación a Roma y que será el Vaticano la instancia que deberá resolver su caso.

Tras ejercer cómo sacerdote durante siete años en Colombia y durante cerca de un año en las localidades gaditanas de Jimena de la Frontera, primero, y de Medina Sidonia, después, Miguel Ángel Ibarra Marín fue cesado en diciembre del año pasado.

Fue entonces cuando el arzobispo de la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia (Colombia), a la que pertenecía, comunicó al Obispado de Cádiz que había descubierto que no había sido ordenado.

Según cuenta, volvió a Colombia y habló con el arzobispo, que le contó que había dictado ese decreto después de haber estudiado su documentación, sin contar con él. Ibarra Marín dice que no entiende cómo después de siete años de ejercer como sacerdote se decidió repasar su documentación.

"Queda ese gran interrogante. Eso no pasa así como así, tuvo que haber pasado algo", señala. Su documentación, según explica, fue además revisada años atrás porque su caso tiene ciertas particularidades.

En su relato, y según consta en los papeles que ha traído a Medina Sidonia, fue ordenado sacerdote el 4 de enero de 1998 por Augusto Trujillo Arango, arzobispo de Tunja, que pretendía que se integrara en una fraternidad que iba a fundar, Sacerdotes de la Pasión, y que finalmente no llegó a crearse.

El arzobispo, siempre según la versión de Miguel Ángel Ibarra, firmó el acta de la ordenación ese día, pero posteriormente no la registró, y un mes después cumplió 75 años y se retiró.

Desde 1998 a 2007, año en el que falleció el arzobispo que le ordenó, Miguel Ángel Ibarra, no ejerció como sacerdote. "Me dediqué en Colombia a trabajar como psicólogo y como cantante, con el nombre de Ángel Serrati", afirma.

Según le han contado, el Vaticano, al que ha remitido sus documentos, puede tardar "unos tres años" en resolver si éstos acreditan si, como él insiste en asegurar, fue ordenado sacerdote.

Entre tanto no sabe cómo continuará su futuro, si regresará a Colombia a retomar "mi carrera artística" o si encontrará "cualquier oficio" en su país o en España. Lo que es seguro es que de momento, no podrá vivir como un cura ni aquí ni allá.

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