DIO UNA VERSIÓN FAVORABLE PARA ÉL

Las mentiras de Bernardo Montoya durante su confesión del crimen de Laura Luelmo

¿Bernardo Montoya dijo toda la verdad en su relato de los hechos? Estas son las mentiras de la declaración del asesino de Laura Luelmo.

Bernardo Montoya reconoció tras horas y horas de interrogatorio haber acabado con la vida de Laura Luelmo, la joven profesora zamorana. Un relato visiblemente favorecedor para sí mismo, pero las pruebas que se han obtenido durante una investigación a contrareloj están dejando en evidencia sus mentiras.

La principal y clave para condenarle o no a la prisión permanente revisable. ¿Violó o no a Luara Luelmo?

"Juro que al final no la agredí sexualmente", declaró él. Esta fue su primera mentira ya que la autopsia ha confirmado que Laura sí fue agredida sexualmente. Y la prueba es contundente, ya que en el cadáver de la víctima los forenses han hallado restos biológicos de Bernando Montoya.

La autopsia también reveló que Laura murió entre el 14 o el 15 de diciembre, es decir, dos o tres días después de su desaparición. La gran duda es qué pasó con ella durante todo ese tiempo.

Bernardo asegura que, tras engañarla y atacarla, fue directamente al lugar donde después hallarían el cuerpo. "La metí en el maletero del coche y la envolví en una manta con el propósito de agredirla sexualmente después. Conduje hasta el lugar donde la encontraron", relató en su confesión.

Pero vuelve a mentir. Los investigadores han detectado restos de sangre en la casa de Bernardo que podrían ser de la joven profesora. Restos biológicos que el presunto asesino no pudo hacer desaparecer a pesar de haber limpiado a conciencia la vivienda.

Un hallazgo que llevaría a la peor de las hipótesis: que Montoya trasladó a su víctima a su casa, a escasos metros de donde vivía alquilada la joven. ¿Pero, la mantuvo retenida durante días?

Montoya declara que se asustó: "La saqué del coche y la trasladé como pude hasta la zona de jaras y me fui corriendo". Otra mentira, ya que un testigo le sitúa dos días después de la desaparición de Laura en el Barranco de las Mimbreras.

¿Por qué volvería Bernado Montoya al lugar de la agresión dos días después? ¿O fue ese día cuando abandonó el cuerpo de Laura? Pero además Montoya tampoco ha querido ayudar con otra prueba clave, el teléfono móvil de Laura, que sigue desaparecido.

"De regreso a casa tiré el teléfono en un contenedor y unos minutos después, las zapatillas", explicaba. Pero el móvil dio su última señal a unos 9 km de El Campillo, y el cadáver de Laura se localizó a unos 5 km.

Además los funcionarios de la prisión de Huelva le vieron también dos días después de la desaparición, cuando fue a visitar a su novia, arrojar una bolsas a los contenedores.

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