EL NIÑO AÚN TIENE EL PROYECTIL EN SU INTERIOR

El exmilitar acusado de disparar a un niño desde su ventana ofrece una coartada desmontada por su víctima

El hombre se encontraba en su vivienda y decidió coger su carabina de aire comprimido, de calibre 4,5 milímetros, y disparó, con ánimo de ocasionarle la muerte al niño. El proyectil impactó en su pecho, por lo que cayó automáticamente al suelo y la herida le provocó secuelas.

José A.S., exmilitar acusado de disparar a un niño de once años desde su ventana con una carabina de aire comprimido, ha negado ser el autor de los disparos, si bien la víctima ha desmontado su coartada al afirmar que momentos antes de lo sucedido el procesado ya había llegado a su casa y había visto como se introducía un objeto desde su ventana.

"Me enteré de lo que estaba pasando cuando llegué de pasear a mi perro. Vi una ambulancia, pero pasé de largo porque no me interesaba", ha manifestado el encausado a preguntas de la fiscal, quien le pide siete años de cárcel por un delito de intento de homicidio cometido el 23 de julio de 2013 en el distrito madrileño de San Blas.

El procesado estuvo en prisión provisional por estos hechos, quedando en libertad el 8 de octubre de 2013. Tiene prohibido aproximarse a menos de 500 metros del menor, así como comunicarse con él por cualquier método. El pequeño tiene aún el proyectil en su interior.

En su declaración, José ha relatado que estuvo dos años en el ejército y que en el momento de los hechos trabajaba como taxista. Según su relato, tenía una carabina de aire comprimido de calibre 4,5 mm, ya que solía disparar en su finca con su hermano. Tenía buena puntería, ha admitido.

Pese a que coincide la marca del proyectil con el que le impactó al pequeño, el acusado ha negado los hechos y ha asegurado que en esos momento estaba con su perro dando un paseo, dado que ese día había llegado a las seis de la tarde.

Sin embargo, ha reconocido que tuvo algún incidente con el niño afectado y con un amigo suyo al reprocharles alguna vez que no se subieran a su moto. Frente a este testimonio, el niño ha manifestado que el acusado llegó a su casa en moto unos diez minutos antes de que le impactara el proyectil, afirmando que les comentó que no hicieran ruido porque iba a dormir. "Cuando pasó, vi algo en la ventana. Cómo que se introducía un objeto y se bajaba un visillo", ha especificado el pequeño.

En instrucción, dijo que vio a su vecino diciéndole adiós desde la ventana cuando le montaban en la ambulancia, un extremo que este lunes no recordaba al haber pasado ya varios años desde entonces.

El instructor de las diligencias ha señalado que todos los vecinos apuntaban al acusado al ser conocido por "las broncas" que montaba en el vecindario como consecuencia de sus quejas por el ruido que se hacía. Pero tenían que tener la certeza de que era él. Y pasaron a comprobar su coartada, que finalmente se cayó al comprobar que cosas que había dicho no eran ciertas.

Asimismo, ha declarado un perito de parte para exponer un informe de balística, cuyas conclusiones señalan que los tiros se efectuaron al ras de suelo y no desde un primer piso, tal y como sostiene el representante del Ministerio Fiscal.

Hechos juzgados

Los hechos se produjeron el día 23 de julio de 2013, cuando, sobre las 20.00 horas, el acusado se encontraba en su domicilio situado en un primer piso de la calle Virgen de la Oliva, en el distrito de San Blas-Canillejas, cuando cogió su carabina de aire comprimido de la marca Gamo, de calibre 4,5 mm, y disparó desde su ventana a un niño de once años que en ese momento circulaba por la zona peatonal de la citada calle.

El proyectil impactó en el pecho del menor, que cayó automáticamente al suelo, y le provocó una herida que le ha causado secuelas de diversa consideración en su víctima, tal y como relata el fiscal en su informe de calificación provisional.

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