Agresiones a sanitarios
Más de dieciocho mil agresiones. Es la cifra que muestra el terror con el que trabajan miles de sanitarios.
"Mientras preparaba un fármaco para inyectarle, me sacó un machete y me agredió. Llegó la policía y tuvo que pelearse con él. No llevaba un machete, llevaba dos", es el testimonio de Juan Pedro, un enfermero que ha sido víctima de la agresión de un paciente.
Hoy el Ministerio de Sanidad ha publicado los datos de agresiones en su informe anual. 18.563 agresiones, una cifra que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público.
En términos interanuales, el número de agresiones notificadas aumentó en 1.493 casos respecto a 2024, lo que supone un incremento del 8,74%. No obstante, el informe señala que el ritmo de crecimiento se ha moderado en comparación con años anteriores, ya que entre 2023 y 2024 el incremento alcanzó el 15,74%.
La mayor parte de los incidentes registrados corresponden a agresiones de carácter no físico, que incluyen insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios. En 2025, estas situaciones representaron el 84,5% del total de las registradas.
Por nivel asistencial, la Atención Primaria concentra el mayor número de agresiones notificadas (51%), seguida de la Atención Hospitalaria (47%). Las emergencias extrahospitalarias representan un porcentaje menor del total de incidentes registrados.
El análisis de las notificaciones muestra además que las mujeres concentran la mayoría de las agresiones. En concreto, el 80% de las agresiones registradas afectaron a mujeres, frente al 20% correspondiente a hombres, una distribución que guarda relación con la composición de la plantilla sanitaria, en la que aproximadamente el 76% de los profesionales son mujeres.
En cuanto a la edad, la mayor parte de las agresiones se concentra en profesionales de entre 25 y 55 años, siendo el grupo de 25 a 35 años el que registra el mayor número de notificaciones. Por categorías profesionales, el personal facultativo y el personal de enfermería continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.
En la mayoría de los casos, la persona agresora es el propio usuario o paciente, que concentra el 71% de las agresiones notificadas, mientras que el 29% corresponde a familiares o acompañantes. Y de ellos, los hombres representan el 57% de los casos, frente al 43% de mujeres.
Respecto a la reincidencia, el informe señala que el 53% de las agresiones corresponden a personas no reincidentes, mientras que el 27% de los agresores ya habían protagonizado incidentes previos.
Los motivos más frecuentes de estas agresiones están relacionados con la atención recibida (29%), seguido de las demandas del propio usuario o paciente (28%) y de aquellas asociadas al acto sanitario o administrativo realizado (15%). En comparación con 2024, estas tres categorías muestran un ligero descenso: del 32% al 28% en el caso de las demandas del usuario, del 32% al 29% en la atención recibida y del 17% al 15% en el acto sanitario o administrativo.
Las agresiones se producen principalmente en consultas y espacios de atención directa al paciente, seguidos de áreas de hospitalización y servicios de urgencias.
Los sindicatos piden al Ministerio de Sanidad sanciones económicas para los agresores, limitar temporalmente su acceso al centro y mayor seguridad en estos.
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