Eutanasia
El veterinario habría actuado bajo su propio criterio profesional al considerar que los dos perros presentaban un comportamiento agresivo pero al parecer no existen pruebas o informes técnicos.
La Guardia Civil de la Comandancia de Las Palmas está investigando a un veterinario que presuntamente habría aplicado la eutanasia a dos perros sin el consentimiento de su propietario. Los hechos han sido denunciados en el municipio de Teror, en Gran Canaria, por el propio dueño de los animales, dos canes de la raza cocker spaniel. Según la denuncia, el propietario asegura que en ningún momento autorizó al veterinario a practicar la eutanasia a sus mascotas, ni fue informado previamente y sostiene que no existe ningún informe veterinario que ampare o justifique la decisión de sacrificar a los animales, lo que ha motivado la apertura de la investigación.
Lo más curioso es que los agentes también investigan a la cuñada del denunciante, que habría sido la persona que trasladó a los perros hasta la clínica veterinaria el día en que se produjo el sacrificio, por lo que su papel resulta clave para esclarecer si existió algún tipo de consentimiento indirecto o si actuó por iniciativa propia sin el conocimiento del dueño, y en este caso, descubrir cual sería su motivación para querer terminar con la vida de los perros de su cuñado.
De acuerdo con las primeras investigaciones, el veterinario habría actuado bajo su propio criterio profesional al considerar que los dos perros presentaban un comportamiento agresivo pero al parecer no existen pruebas o informes técnicos que determinen si existían motivos clínicos o de seguridad suficientes para tomar una decisión de tal gravedad.
Los expertos aseguran que la decisión de la eutanasia en perros se debe tomar siempre junto a profesionales de veterinaria y serán ellos quienes planteen esta opción cuando los tratamientos ya sean ineficaces o se presenten situaciones como enfermedades terminales que generan dolor continuo, fallos orgánicos avanzados, cáncer en fases finales, deterioro neurológico severo, lesiones traumáticas irreversibles... Si esto sucede, el veterinario confirmaría el estado del animal, explicaría el proceso a la familia y solicitaría el consentimiento para la eutanasia veterinaria. Esto último es un documento obligatorio, que en este caso el dueño, asegura no haber firmado.
La Guardia Civil recuerda en una nota de prensa que, según el código deontológico de la profesión veterinaria, la eutanasia de un animal debe contar con el consentimiento expreso de su propietario, salvo en situaciones excepcionales debidamente justificadas. Además, cualquier intervención de este tipo debe estar respaldada por una evaluación clínica adecuada y documentada y hacerlo sin la autorización del dueño o sin una base médica podría constituir una infracción profesional grave y la comisión de una posible mala praxis. Esto podría acarrear sanciones como la suspensión del ejercicio profesional, "sin perjuicio de otras posibles responsabilidades administrativas o penales que pudieran derivarse de los hechos", según ha informado la Guardia Civil.
La investigación continúa abierta y se encuentra en fase de recopilación de pruebas y toma de declaraciones con el objetivo es esclarecer con exactitud lo ocurrido y determinar el grado de responsabilidad tanto del veterinario como del resto de personas implicadas en este suceso.
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