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LLANES

El guardia civil que mató a su mujer en Llanes le rompió dos dientes en 2019 y le pisoteó la cabeza, pero no entró en prisión

A la mujer le denegaron la orden de alejamiento que pidió en diciembre y le rechazaron mantener su dispositivo telemático de protección.

Memoria en recuerdo de Laura, Guardia Civil asesinada Europa Press

El asesinato machista de Llanes de un guardia civil a su expareja, Laura, guardia civil también, comenzó su historia seis años antes, cuando su expareja le agredió en el propio cuartel y le rompió dos dientes.

El hombre fue condenado a un año y ocho meses de prisión pero no llegó a ingresar en la cárcel. Laura continuó durante varios años denunciando situaciones de hostigamiento llegando a manifestar que tenía miedo de su expareja. La sentencia se hizo firme ahora hace un año.

Publica 'La Voz de Galicia', que un compañero de Laura asegura que la agente llevaba "un año muy intranquila" porque su pareja, "seguía jodiéndole la vida". En agosto de 2025 presentó una nueva denuncia por el hostigamiento psicológico que aseguraba estar sufriendo, en un conflicto que también tenía como escenario una hipoteca que ambos habían solicitado para comprar un piso en 2014, antes de separarse. La continua manera de comportarse del hombre, le llegó a provocar un cuadro de ansiedad.

Denunciado en 2019

Laura, manifestó sentir pánico y estaba convencida de que su expareja era "capaz de todo". El entorno de la agente asegura que su mayor preocupación eran sus tres hijos. Este 5 de Agosto acabó en tragedia tras personarse en el cuartel y asesinar a su expareja antes de ser abatido por otros agentes.

En 2019 ocurrió un episodio de violencia durante una visita al cuartel de Llanes, la fuente citada afirma que el hombre le propinó puñetazos y patadas y llegó a tirarla al suelo y pisarle la cabeza. Varios compañeros de la agente intervinieron para detenerlo. Fueron necesarios cuatro guardias civiles para reducirlo. La agresión le causó, entre otras lesiones, la rotura de dos dientes.

La Justicia le condenó a un año y ocho meses de prisión por aquellos hechos, aunque finalmente no tuvo que ingresar en la cárcel. La sentencia se hizo firme en 2025, después de seis años de procedimiento. Durante ese tiempo se le prohibió acercarse o comunicarse con Laura y portar armas. Además, se restringió su contacto con los tres hijos que ambos tenían en común.

El agente había solicitado tiempo atrás su traslado a la Comandancia de Zamora y permanecía apartado del servicio activo. Pese a todo, según el entorno de la víctima, los problemas no desaparecían. La disputa por la hipoteca se convirtió en una fuente constante de tensión.

Laura pidió mantener su dispositivo telemático

La agente pidió mantener su dispositivo telemático de protección y sus personas más cercanas aseguran que acudió a un centro de salud por un cuadro de ansiedad y que durante los últimos meses vivió con miedo a la reacción de su expareja.

El tribunal de instancia de Llanes consideró entonces que no existía una situación objetiva de riesgo que justificara mantenerlo. Aun así, los equipos especializados de la Guardia Civil continuaron haciendo seguimiento de la agente dentro del sistema VioGén, incluso después de que decayeran las medidas cautelares.

En julio de este año, la Guardia Civil comunicó al hombre su expulsión del cuerpo, después de haberle abierto un expediente disciplinario y mantenerlo apartado del servicio activo y sin su arma reglamentaria. El agente, entonces, se hizo con una pistola que habría sustraído de la taquilla de un compañero en la Comandancia de Zamora.

El 5 de agosto accedió a pie al cuartel por el garaje, aprovechando que conocía las instalaciones por haber trabajado allí. Encontró a Laura en la zona de oficinas y le disparó. "Solo quería que la dejase en paz, a ella y a sus hijos", lamentan sus amigos.